La Habana. Cuba concluye un año en el que tuvo que enfrentar serios problemas económicos, pero logró un discreto crecimiento de 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB).

"El PIB conservó su signo positivo al registrar un crecimiento del 1,6%, resultado que aunque no nos satisface ha sido logrado en un escenario agravado", anunció hace poco más de una semana el presidente cubano, Raúl Castro, al intervenir ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral).

Castro recordó que para 2017 se había planificado un crecimiento del 2%, meta que no pudo ser alcanzada por diversos factores, aunque se congratuló del resultado logrado en condiciones adversas.

Durante 2017, la isla sufrió una grave restricción financiera por la disminución de los precios de sus rubros exportables en el mercado internacional y las dificultades presentadas por importantes socios comerciales como Venezuela.

A esos factores se sumó el recrudecimiento por parte de la administración del presidente Donald Trump del bloqueo que Estados Unidos impone a la isla desde hace más de medio siglo.

El bloqueo ha generado pérdidas acumuladas por más de US$822.000 millones, si se tiene en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro.

Buena parte de la poca liquidez que tiene la isla se destinó al parecer al pago de la deuda externa, renegociada en 2015 con el Club de París, pues en octubre último, La Habana entregó la segunda cuota de un pago renegociado de US$2.600 millones a 14 de los principales acreedores en ese grupo.

"Aprovecho la oportunidad para reiterar a los acreedores la voluntad de cumplimentar los compromisos asumidos en los diferentes procesos de reordenamiento de la deuda externa", apuntó Castro en el Parlamento.

Un problema que aún no ha sido resuelto es la doble circulación monetaria y cambiara presente en la isla desde hace más de una década.

Ratificó además ante el órgano el propósito "de continuar recuperando gradualmente la credibilidad internacional de nuestra economía".

La isla también vivió una insuficiente disponibilidad de combustibles como resultado de la crisis en Venezuela, su principal aliado político, que con facilidades de pago entrega petróleo para cubrir el 70% de la demanda cubana.

El país consume cada día 22.000 barriles de diésel y 140.000 de productos refinados del petróleo, buena parte de los cuales comenzaron este año a ser suministrados por Rusia.

En mayo pasado, la empresa estatal rusa Rosneft anunció sin dar más detalles la firma de un acuerdo con la también estatal Cubametales para suministrar 250.000 toneladas de petróleo y diésel a la isla.

La economía cubana también sufrió durante 2017 los efectos de una sequía que se extiende por tres años y, como si fuera poco, el devastador paso en septiembre del huracán Irma que dañó en mayor o menor grado a 12 de las 15 provincias del país.

El demoledor huracán, con fuertes vientos, lluvias intensas y severas inundaciones costeras, dejó pérdidas por 13.185 millones de pesos (US$669.589.000), cifra calculada por el gobierno a partir de la paridad de la moneda nacional con el dólar estadounidense.

Un problema que aún no ha sido resuelto es la doble circulación monetaria y cambiara presente en la isla desde hace más de una década.

En Cuba circula en la actualidad el peso con el que se pagan salarios y subsidios, y cuyo poder adquisitivo es mucho menor, así como el peso convertible o CUC, que a partir de una tasa de 1 por 25 pesos, permite acceder a bienes y servicios de mayor calidad.

Se mantiene también una tasa cambiaria oficial de 1 peso por cada dólar estadounidense y otra paralela de 0,8 dólares por cada CUC.

"Aunque la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria no solucionará mágicamente todos los problemas acumulados en la economía cubana, constituye el proceso más determinante para avanzar en la actualización del modelo económico", afirmó Castro antes de pedir a su gabinete una pronta solución del problema.

De manera positiva también influyó en la economía cubana el sostenido crecimiento del turismo, que en 2017 debe marcar un récord de 4,7 millones vacacionistas, cifra que supera la marca de poco más de 4 millones alcanzada en 2016.

Como anunció el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, la isla también tuvo "modestos avances" en la captación de la inversión extranjera en sectores estratégicos como energías renovables, turismo, construcción, minería y prospección petrolera, entre otros.

"Se han aprobado negocios con inversión extranjera por un monto total de capital comprometido superior a los US$2.000 millones", dijo Malmierca durante la inauguración en noviembre de la Feria Internacional de La Habana.

Fue también favorable la dinámica de los sectores del transporte, comunicaciones, agricultura y construcciones, entre otros.

Para 2018, el gobierno prevé un crecimiento del 2% del PIB, que permita continuar el avance del profundo proceso de reforma que impulsa el presidente Castro, como parte de un programa nacional de "actualización del modelo económico".