La Habana. La normativa, firmada en diciembre pasado por el presidente cubano, Raúl Castro, regirá sobre instituciones financieras, oficinas de representación, incluidas las extranjeras, y otras personas jurídicas y naturales del sector estatal y privado, publica la Gaceta Oficial de la isla.

El nuevo decreto busca “crear estructuras” y establecer bases legales para controlar, investigar, prevenir y detectar cualquier operación que trate de encubrir no sólo el lavado de activos y el terrorismo, sino la proliferación de armas y el movimiento de capitales ilícitos.

La medida, que se adscribe a las resoluciones de Naciones Unidas que sancionan los vínculos con Al Qaeda y otras listas terroristas, también se aplicará a personas o entidades identificadas por el Consejo de Seguridad de la ONU “como terroristas” o “por solicitud de cooperación de terceros países”.

Cuba subraya la necesidad de esta nueva ley ante un escenario de “creciente internacionalización de las relaciones económicas, la ampliación de los sujetos que participan y los desafíos que imponen el uso de las nuevas tecnologías en la tramitación de transacciones financieras” .

Además, menciona que “la creación de compañías, asociaciones y otras formas de administración comercial y públicas exigen que se amplíen y armonicen con los estándares aceptados internacionalmente, las estructuras y procedimientos existentes”.

La lucha contra la corrupción se ha convertido en una de las banderas de Raúl Castro, que ha emprendido una batalla para combatir esos delitos tanto en empresas estatales como mixtas.

El Consejo de Ministros aprobó asimismo la creación de una Dirección General de Investigación de Operaciones Financieras sujeta al Banco Central de Cuba (BCC), instancia que regirá todas las operaciones contra esas actividades.

En junio pasado ya el BCC había adelantado su nueva política contra el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y el movimiento de capitales ilícitos, aplicable a todas las oficinas y sucursales financieras radicadas en la isla.

La lucha contra la corrupción se ha convertido en una de las banderas de Raúl Castro, que ha emprendido una batalla para combatir esos delitos tanto en empresas estatales como mixtas (con participación extranjera) .

En los últimos años los tribunales del país han procesado a varios funcionarios cubanos y extranjeros por diversos delitos económicos.