La Habana. El gobierno cubano, que busca atraer capital para reactivar la economía de la isla, espera comenzar a sentir los efectos de la inversión foránea "a mediano y largo plazo", dijo una alta fuente gubernamental.

"El verdadero impacto de la inversión extranjera se percibirá a mediano y largo plazos", dijo el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, en una entrevista publicada esta semana en el diario Granma.

El ministro, quien asistió al Foro empresarial realizado en Panamá, explicó que en la actualidad la isla "requiere de fuertes inversiones nacionales para crear las infraestructuras y servicios básicos que favorezcan el futuro establecimiento de los proyectos con capital extranjero".

"Ahora estamos en una fase inicial, donde es fundamental captar el interés y la confianza de los empresarios, así como también la creación de todas las condiciones básicas, de cara a su futuro establecimiento", detalló Malmierca.

En marzo del pasado año, el gobierno aprobó una Ley de Inversión Extranjera que tiene como objetivo captar unos US$2.500 millones anuales.

Hace unas semanas, la directora adjunta de la Oficina Regulatoria de Mariel, Yanet Vázquez, reveló que los dos primeros negocios con socios extranjeros ya fueron aprobados para la Zona de Desarrollo Especial de Mariel (ZEDM).

"Si no crece la economía a niveles de alrededor de 7% del Producto Interno Bruto (PIB) y si no acumulamos entre 25 y 30% para hacer inversiones, no nos vamos a poder desarrollar. Para que ello ocurra necesitamos que vengan US$2.000 millones, US$2.500 millones en inversiones extranjeras cada año", dijo entonces Malmierca.

El nuevo texto legal reemplazó a la Ley 77, de septiembre de 1995, cuando el gobierno encabezado entonces por Fidel Castro permitió la inversión extranjera en algunos sectores, como el turismo, para enfrentar la crisis generada tras la desaparición de la Unión Soviética, principal aliado ideológico y económico de la isla.

La nueva legislación es el marco jurídico de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, un puerto de aguas profundas, a 45 kilómetros al este de La Habana, con una gigantesca terminal de contenedores y áreas donde se espera una fuerte inversión extranjera.

De acuerdo con Malmierca, "se han recibido múltiples solicitudes para invertir" en el Mariel, fundamentalmente de China, Rusia, España y Brasil, importantes socios comerciales de Cuba, pero también de Canadá, Japón y otros países europeos.

Hace unas semanas, la directora adjunta de la Oficina Regulatoria de Mariel, Yanet Vázquez, reveló que los dos primeros negocios con socios extranjeros ya fueron aprobados para la Zona de Desarrollo Especial de Mariel (ZEDM).

Vázquez dijo que ambos negocios están en proceso de constitución y registro para adquirir personalidad jurídica, pero no ofreció detalles acerca de las compañías involucradas.

"Por un principio de confidencialidad y protección a los negociadores, la oficina solo hará pública esta información cuando las empresas estén registradas oficialmente", afirmó la funcionaria.

Sin embargo, la cancillería mexicana anunció que la empresa de alimentos Richmeat se convirtió en la primera firma internacional en obtener aprobación de Cuba para invertir en una planta de procesamiento y empacado de carne en Mariel.

La nota no divulgó detalles sobre el monto de la inversión de la firma, ni cuándo entrará en operación la planta, pero agregó que "este logro es el resultado del relanzamiento de las relaciones entre México y Cuba, uno de cuyos principales objetivos ha sido aumentar la presencia de empresas mexicanas en la isla".

No ha habido información sobre el otro negocio anunciado por la funcionaria cubana.

Durante el año recién concluido, las acciones en la ZEDM estuvieron concentradas en la creación de obras de infraestructura básica y de servicios públicos, como la ampliación de viales, ferrocarril, agua, electricidad e infocomunicaciones, de vital importancia para establecer las primeras inversiones en el sector A, dirigido al desarrollo industrial y logístico.

A inicios del pasado año, el presidente cubano Raúl Castro señaló que la isla tiene la "imperiosa necesidad" de atraer la inversión extranjera en interés de "dinamizar el desarrollo económico y social del país".