La Habana. El trabajo "por cuenta propia" (privado) continuó ganando espacio en Cuba durante 2013 y arribó al nuevo año con más de 444.000 personas sumadas a esa forma de empleo no estatal.

La viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, María Elena Feitó, informó ante el parlamento en diciembre último que 44.763 cubanos optaron por esa forma de ocupación durante el pasado año, lo que denota una tendencia al crecimiento.

En relación con el año 2010, cuando el "cuentapropismo" recibió un fuerte impulso, casi se ha triplicado el número de personas dedicadas a una o más de las 201 modalidades existentes.

La mayoría de los trabajadores privados desempeñan labores en la gastronomía, el transporte de carga y pasajeros, el arrendamiento de viviendas y como productor-vendedor de artículos varios de uso en el hogar.

Por provincias, el grueso de estos trabajadores se concentra en La Habana, Matanzas (occidente), Villa Clara (centro), Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba (oriente).

El trabajo "por cuenta propia" estuvo signado en 2013 por la incorporación de otras 10 actividades, entre ellas gestor de permutas y compraventa de viviendas, reparador de instrumentos de medición, vendedores mayoristas y minoristas de productos agropecuarios, y agentes postal y de telecomunicaciones.

También comenzaron a otorgarse autorizaciones para el ejercicio de otros oficios, como chapistero, elaborador-vendedor de artículos de mármol, fundidor y herrero, actividades para las cuales no existía un mercado lícito donde adquirir las materias primas, equipos y otros insumos.

Se autorizó, asimismo, a los creadores y artistas a contratar mano de obra.

En el ámbito económico, los llamados "cuentapropistas" aumentaron sus contribuciones al presupuesto del Estado en 18 por ciento respecto a octubre de 2010.

Hace cuatro años, el gobierno del presidente Raúl Castro aprobó 178 categorías de autoempleo, que luego amplió a 181, con el propósito de buscar "nuevas formas de trabajo" tras la decisión de disminuir los puestos de labor estatales como parte de los cambios para "actualizar" el modelo socialista cubano.

A partir de 2011 comenzó un recorte de 1,5 millones de empleos estatales "de unos cinco millones" hasta 2015, para impulsar la producción y la eficiencia.

En este reordenamiento laboral para adelgazar las abultadas plantillas públicas, una de las alternativas laborales planteadas por las autoridades fue el trabajo por cuenta propia.

Para potenciar el sector privado, el pasado 1 de julio se inició la creación de cooperativas no agropecuarias en diversos sectores de la economía, como la construcción, el transporte y el reciclaje de desechos.

Más reciente, el pasado 24 de diciembre, el gobierno decidió flexibilizar la política de créditos con nuevas tarifas de préstamos y plazos de pago.

El Banco Central de Cuba (BCC) emitió una resolución que permite a quienes ejercen esa opción de trabajo solicitar créditos por un mínimo de 1.000 pesos (45 dólares).

La normativa extiende hasta 10 años los plazos para que los "cuentapropistas" honren los créditos que se les otorguen para inversiones.

Desde que la política crediticia empezó en 2011 hasta la fecha, el BCC ha concedido más de 218.400 créditos a personas naturales, pero solo unas 550 son trabajadores autónomos, principal segmento para el que fue diseñada la medida.

Las autoridades calculan que los trabajadores particulares aporten, mediante el pago de impuestos, al menos el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en cinco años.

Algunos "cuentapropistas" consideran que el aumento de esta modalidad de empleo debe ir acompañado de un programa de estímulos como excepciones fiscales y venta de materia primas que permitan a estos negocios crecer.

Para el mandatario cubano, el programa económico marcha "como debe ser, con paciencia, sin apuros, para no cometer nuevos errores".

Las autoridades insisten en que la "actualización" cubana no supondrá un cambio en la estructura de la propiedad y que lo que se está transformando es la forma de gestionarla.