La Habana. Cuba reveló ste viernes un nuevo código tributario más amigable con la pequeña empresa, en la última señal del gobierno de que quiere desarrollar el sector privado en una economía dominada por el estado.

El gobierno del presidente Raúl Castro se dispone a triplicar a partir de este mes al pequeño sector privado, autorizando 178 áreas de empleos para absorber a parte de los 500.000 trabajadores que serán despedidos en seis meses. La medida busca también recortar los costos del Estado. Según Granma, diario del gobernante Partido

Comunista, el nuevo sistema fiscal parece animar con reservas a pequeños empresarios, a no sancionarlos como algunos temen, y sustituye un código tributario en vigor desde 1994 cuando el trabajo por cuenta propia fue autorizado por primera vez.

Con posterioridad, el trabajo por cuenta propia en la isla fue severamente regulado.

"Se trata, además, de brindar al trabajador una forma más de sentirse útil con su esfuerzo personal y de alejarnos de aquellas concepciones que condenaron el trabajo por cuenta propia casi a la extinción y a estigmatizar a quienes decidieron sumarse a él, legalmente, en la década de 1990", dijo Granma el mes pasado. 

La reforma impositiva se produce mientras el gobierno comienza a eliminar 500.000 empleos públicos y se prepara a otorgar unas 250.000 licencias de trabajo por cuenta propia que crearán nuevos puestos de trabajo, lo que se considera la mayor reforma del presidente Raúl Castro desde que asumió el cargo en el 2008.

Castro prometió hacer modificaciones en la economía doméstica tras reemplazar a su hermano Fidel y está presionando para aumentar la productividad ayudando a impulsar la frágil economía de la isla.

Sólo había 143.000 trabajadores por cuenta propia registrados en el 2009, según cifras oficiales.

El nuevo sistema fiscal permitirá a los trabajadores autónomos deducir de impuestos hasta un 40% de los ingresos brutos por el costo de los insumos, en comparación con el 10% que tenían que aportar con anterioridad.

Los nuevos empresarios privados tendrán que pagar ahora un impuesto del 10% sobre las ventas y otro 25% por la seguridad social, aunque ambos son deducibles al final del año.

La reforma emprendida por Raúl Castro permitirá que los trabajadores privados contraten empleados, aunque tendrán que pagar un impuesto de un 25% de los salarios de sus trabajadores, lo que también será deducible.

El reporte publicado en Granma dejó claro que a pesar del desarrollo de un sector privado más grande, la filosofía socialista del Gobierno se mantiene en pie y el pago de los impuestos al trabajo es una manera de hacerla cumplir.

"Este impuesto tiene un carácter regulador para evitar concentraciones de riqueza o que se utilice indiscriminadamente la fuerza de trabajo", destacó el diario.

"Mientras más personal se contrate, más gravoso será el importe por este concepto", dijo Granma sin dar más detalles.

El gobierno cubano, que asumió el poder con la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959, controla alrededor del 90% de la economía
doméstica.

Todas las pequeñas empresas se mantuvieron en manos privadas hasta 1968 cuando se nacionalizaron todas, hasta las que se dedicaban a lustrar zapatos.

Las reformas anunciadas el mes pasado autorizan a los cubanos a contratar mano de obra, por primera vez a hacer negocios con el Estado, tener acceso a créditos y asumir el pago de impuestos por la renta de espacios.

Más del 85% de la fuerza laboral en la isla, o más de 5 millones de cubanos, trabaja para el Estado, muchos de ellos actualmente ocupando puestos improductivos.

El gobierno ha dicho que planea recortar más de un millón de trabajadores estatales, o el 20% de las nóminas del Estado en cinco años.

Junto con el desarrollo del sector privado, muchas de las operaciones de negocios de propiedad estatal se convierten en cooperativas administradas por empleados con sus respectivos contratos de arrendamiento, dijo el gobierno.

"Todo este fenómeno de los impuestos y las nuevas licencias me parece que es una buena medida, pero hace falta acompañarlo con las ventas de los insumos a precios más razonables", dijo Lázaro, un vendedor de pizzas que prefirió reservar su apellido.