Cuba. Mariel, situado a 45 km al oeste de La Habana, será el primer gran puerto de la cuenca del Caribe, que abrirá la posibilidad de que se convierta en punto de reembarque hacia otros países, aunque el embargo estadounidense sobre Cuba puede complicar su funcionamiento.

Se trata del mayor proyecto de infraestructura en la historia de Cuba, cuyo desarrollo debe durar una década para concentrar en una área de 465 km2 el puerto, construido por la empresa brasileña Odebrecht, y una zona franca industrial y comercial.

El gobierno de Rousseff, que se ha convertido en el segundo mayor socio comercial de la Isla en América Latina después de Venezuela, ha financiado el 75% de las obras. Hace cuatro años otorgó a Cuba un crédito de US$600 millones y estudia ahora concederle un segundo.

El centro del proyecto es el megapuerto, en el cual podrán atracar los grandes buques Postpamanax —capaces de transportar más de 12 mil contenedores— y que absorberá el tráfico de mercancías que durante cinco siglos concentró La Habana. La bahía de la capital quedará reservada para los cruceros.

Los muelles del puerto cubano tendrán capacidad para mover entre 800 mil y un millón de contenedores al año, pero todavía falta que se construya una autopista y una vía férrea para conectar en forma expedita Mariel con La Habana. Será administrado por la compañía PSA International, de Singapur.

Junto al recinto portuario se levantará la nueva zona franca de Mariel, de 45.8 km2. Las autoridades cubanas dicen que será un enclave de alta tecnología para productos agroindustriales, biotecnológicos e incluso informáticos, destinados al mercado cubano y la reexportación.