El sector público de Brasil registró en el primer semestre un superávit primario de 16.224 millones de reales (US$4.916 millones) en el primer semestre de este año, el peor resultado para el período de la serie histórica iniciada en 2001, informó el Banco Central.

En el primer semestre del año pasado, el superávit primario había alcanzado los 29.380 millones de reales (US$8.903M, en valores actuales).

En junio, las cuentas públicas registraron un déficit primario de 9.323 millones de reales (US$2.825 millonesM), también el peor resultado de la serie histórica.

En los últimos 12 meses terminados en junio, el sector público registró un déficit de 45.692 millones de reales (US$13.846M), lo que corresponde a 0,80% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los números se refieren al desempeño fiscal de la unión federal, los estados, municipios y empresas estatales excluÍdos bancos, la petrolera Petrobras y la compañía de energía Eletrobras.

Según el jefe del Departamento del Banco Central Económicos, Tulio Maciel, la retracción económica impacta negativamente la recaudación tributaria, lo que explica el bajo desempeño de las cuentas públicas.

"Por supuesto, el resultado del mes y del semestre reflejan un cuadro en el que la actividad económica afecta principalmente el desempeño fiscal, a pesar de las medidas adoptadas para la recuperación y los ingresos y gastos del dique. Hay un impacto significativo de la actividad económica en la recolección de impuestos y en los ingresos", dijo.

La semana pasada, el gobierno formalizó la reducción de la meta de superávit primario de este año para todo el sector público de 1,1% a 0,15% del PIB, debido a la caída de la recaudación.

Contabilizando el pago de intereses de deuda, hubo en el primer semestre un déficit "nominal" de 462.000 millones de reales (US$140.000M), lo que equivale al 8,12% del PIB.

También es el peor resultado en la historia y fue la primera vez la barrera del 8% del PIB fue superada.

La necesidad de obtener superávit fiscal primario y reequilibrar las cuentas públicas apunta a evitar perder el llamado "grado de inversión" de las agencias calificadoras de riesgo, que certifica la capacidad del país de honrar sus compromisos.

Esta semana, la agencia Standard & Poor's mantuvo la nota de Brasil BBB-, la última del grado de inversión, pero revisó la perspectiva para negativa, lo que implica que el rating del país corre el riesgo de ser rebajado y califique en el llamado "grado especulativo".