Los presidentes que participaron de la Cumbre del Mercosur, que concluyó este miércoles en Asunción, “manifestaron el respaldo al avance hacia la integración energética regional, así como a la plena potestad de los Estados de disponer libremente de sus recursos energéticos”.

Este párrafo fue uno de los más discutidos por los negociadores, especialmente paraguayos y brasileños, de acuerdo a los informes obtenidos ayer en la Conmebol.

Según las fuentes, los representantes de Itamaraty lograron imponer su criterio de agregar la palabra “avance”, que cambia el sentido de la frase, porque sin la misma, el texto diría “manifestaron el respaldo hacia la integración energética”, con lo cual la continuación de la frase en la que se habla de la plena potestad de los pueblos de disponer de sus recursos energéticos tendría mayor fuerza, especialmente para el Paraguay, donde muchos sectores desde hace años reclaman la libre disponibilidad de la energía generada por las hidroeléctricas, principalmente la de Itaipú.

Este punto es uno de los más importantes de la reunión semestral del bloque regional que se realizó en el local de la Connmebol.

El faltazo, sin demasiados fundamentos, de la presidente argentina Cristina Kirchner, a lo que se debe sumar la partida de la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, antes de que concluya oficialmente el debate, fueron un par de factores que opacaron la Cumbre.

A esto se debe sumar que los temas analizados son prácticamente calcados de citas anteriores y que todos los discursos de los mandatarios no pasan de meras enunciaciones retóricas.

Cada seis meses, las cumbres del Mercosur desatan menos interés y reflejan la decadencia de estos encuentros que se realizan desde hace 20 años.

No interesó ni a la izquierda. En forma paralela a la reunión de presidentes se realizó la Cumbre del Mercosur Social, con participación de organizaciones y movimientos de izquierda de toda la región. Para el cierre asistieron Fernando Lugo, José Mujica y Rafael Correa.

El acto ni siquiera captó la atención de los movimientos locales de izquierda. La concurrencia que no pasó de más de un centenar de personas. El predio de la concentración estaba casi vacío cuando faltaba solo minutos para que llegaran los mandatarios.

Los organizadores tuvieron que invitar a las apuradas a un grupo de sindicalistas de Itaipú que antes se estaba manifestando en las inmediaciones para poder hacer un quórum mínimo. Los mismos para colmo de males eran casi todos de tendencia colorada.

Para alimentar burocracias. La Cumbre que culminó ayer fue una de las más apagadas de los últimos tiempos. Fernando Lugo, quien ofició de anfitrión, no logró reunir ni siquiera a todos los miembros plenos del bloque, ya que Cristina Kirchner prefirió quedarse en Buenos Aires a ordenar su campaña electoral, antes que venir a reunirse con sus colegas.

Los que estuvieron presentes hicieron algunos discursos similares a las otras tantas veces y luego firmaron una declaración conjunta sin demasiado contenido. Los únicos que salieron contentos fueron los cientos de funcionarios, asesores, embajadores y edecanes que aprovecharon el viaje para pasear un poco, hacer compras y cobrar jugosos viáticos.