La economía uruguaya exhibe indicios de recuperación en materia de crecimiento de su actividad aunque todavía no totalmente sostenible". Esa frase abrió el miércoles la presentación del ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori en la Cámara Española de Comercio. Industria y Navegación del Uruguay.

Astori dijo que en el primer trimestre del año la economía tuvo un comportamiento que superó las proyecciones (creció 4,3%) y que sigue diferenciando a Uruguay de los países vecinos, pero reconoció que hay indicadores que "no muestran señales firmes de recuperación".

Entre ellos mencionó la inversión en maquinaria y equipos que mantiene la tendencia de estancamiento, según dijo. También resaltó la situación de la inversión en el núcleo duro de la industria manufacturera que todavía no muestra señales de una recuperación sostenida.

Además, se refirió al clima de inversiones en el país y sostuvo que si bien las expectativas a un año muestran un pequeño crecimiento, todavía "es muy suave". "Tenemos que lograr una expectativa más firme", afirmó. El ministro también hizo alusión a la confianza de los consumidores. Si bien el indicador mejoró respecto a los mínimos alcanzados en 2016, hoy se mantiene estabilizado en la frontera entre el "moderado pesimismo" y el "moderado optimismo".

Por otro lado, dijo que el mercado laboral exhibe "resultados preocupantes". "El nivel de empleo acumula dos años de caída y muestra que si comparamos el primer cuarto de 2015 con el primer cuarto de 2017 hemos perdido 40.000 puestos de trabajo. Para Uruguay eso constituye una cifra preocupante, alta, que exige dedicación para superarla", afirmó el ministro.

Astori recordó que los sectores que tienen mayor participación en el empleo son los que menos han crecido en el último tiempo. Entre ellos están la construcción y el comercio, por ejemplo.

En otra parte de su presentación el ministro se refirió al descenso de la inflación y rechazó los argumentos que, según dijo, apuntan a que la caída se debe enteramente al precio del dólar. "Por supuesto que un tipo de cambio bajo contribuye a mantener los precios a raya, pero de ninguna manera se puede considerar este factor como el único, porque los precios de los bienes y servicios no transables también muestran un descenso importante", afirmó. La inflación se ubicó en los 12 meses a julio en 5,2%, el registro más bajo en 12 años

En relación al déficit fiscal (3,6% del PIB en los 12 meses cerrados a junio) el ministro reconoció que sigue siendo uno de los principales desafíos para la política económica, aunque valoró la liquidez con la que cuenta el país (líneas de crédito y activos líquidos por US$ 5.000 millones). Esto permite "encarar la situación fiscal con tranquilidad y gradualidad", señaló.

Respecto a las proyecciones de crecimiento para este año, Astori dijo que la actual (2%) no es tan pesimista como la que se tenía en la Rendición de Cuentas de 2015 (1%), ni tan optimista como cuando se realizó el presupuesto quinquenal (2,75%). "Son proyecciones muy cautelosas (...) Prefiero corregir al alza y no tener que volver a corregir a la baja", afirmó.