Lima. Los daños causados en Perú por el fenómeno climático de El Niño costero superan los US$3.100 millones, según estimaciones de la consultoría Macroconsult difundidos este viernes en la página electrónica del diario peruano "El Comercio".

     De acuerdo con el informe, el cálculo se estableció en función a los reportes del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y equivale al 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB) peruano.

     El gobierno aún no difunde en este sentido una estimación de las pérdidas económicas, aunque esperaba que la tasa de crecimiento económico estuviera por arriba del 4% para el cierre del presente año.

     Según el último reporte del Indeci, El Niño ha dejado hasta ahora 85 decesos desde diciembre pasado, 270 heridos y 20 desaparecidos, además de alrededor de 800,000 personas entre damnificadas y afectadas.

     El Niño ha ocasionado además daños a 153.329 viviendas, 7.500 kilómetros de vías terrestres, 509 puentes (entre peatonales y vehiculares), 1.250 escuelas y un centenar de centros de salud.

Por regiones, Lima (centro-este) es la zona más afectada con daños estimados en US$574 millones, seguida por las regiones de Lambayeque (US$435 millones) y Piura (US$387 millones) en el occidente del país sudamericano.

     Respecto a los daños materiales, las mayores afectaciones se registran en vías terrestres por US$1.259 millones, mientras que en viviendas las afectaciones se cuantifican en US$1.123 millones.

     En menor medida figuran puentes, áreas de cultivo, instalaciones educativas, canales de riego, caminos rurales y establecimientos de salud.

     Por regiones, Lima (centro-este) es la zona más afectada con daños estimados en US$574 millones, seguida por las regiones de Lambayeque (US$435 millones) y Piura (US$387 millones) en el occidente del país sudamericano.

     El fenómeno atípico de El Niño que afecta la costa peruana, apareció en diciembre pasado, pero se presentó con más fuerza en febrero y marzo.

     El incremento en su intensidad se debe a la alta temperatura en la superficie del océano Pacífico, que llegó a los 29 grados Celsius, es decir, siete grados más que el promedio en la temporada estival.

     Esta condición originó lluvias torrenciales con el consecuente deslizamiento de tierras en 11 regiones del país y secuelas en otras zonas.