En esta coyuntura mundial, “definitivamente las condiciones macroeconómicas de México no son una fuente de preocupación, ni siquiera por su aún bajo porcentaje de ingresos fiscales en relación al PIB”, afirmó contundente Vitor Gaspar, director del Departamento Fiscal del Fondo Monetario Internacional.

Lo ideal sería que México, como todos los países que tienen una alta dependencia fiscal de los ingresos petroleros, aumentara sus ingresos provenientes de impuestos a 15% del PIB, referencia que, como mínimo, es el monto de la recaudación tributaria para darle sostenibilidad a sus finanzas púbicas.

Pero en general, las medidas que ha tomado en los últimos tres años son positivas para acelerar progresivamente su crecimiento económico, coincidió por separado José Viñals, consejero financiero del FMI con Gaspar, el director del Departamento Fiscal del organismo.

Primero se fortaleceió su capacidad fiscal y productividad económica con las reformas estructurales que se encuentran en ejecución. Y ahora se aplicaron de recursos extraordinarios del banco central para reducir el déficit fiscal, el nivel de endeudamiento bruto del gobierno y la situación financiera de Petróleos Mexicanos

En la Reunión de Primavera del FMI y el Banco Mundial, afirmó que “el 15% del PIB no es un dato sacado del aire, porque hicimos una revisión seria de toda la base de países, de cuánto se requiere de ingresos provenientes de impuestos para que la capacidad del Estado de cumplir con sus obligaciones de gasto sea sostenible y es esa. El promedio de la gran mayoría de países que están por debajo de 12.5 está en un límite tal, que constantemente tiene que recurrir al ajuste de gasto para estabilizar el presupuesto, y esto a su vez genera ciclos contractivos, aunque también provoca que se revise la eficiencia del mismo gasto y el presupuesto”, detalla en la entrevista Gaspar.

Según el monitor fiscal, la trayectoria esperada del déficit total del gobierno mexicano bajará de 4,1% en 2015, a 3,5% este año (el de mayor esfuerzo) y 3% el año que entra. “Si alcanza México, en 2018 un 2,8% de acuerdo con nuestra trayectoria, en ese momento se habrá cerrado el gap que hay con respecto a la capacidad de producción de la economía”, y por lo tanto no veo un problema “en la dimensión del déficit”.

¿Y la deuda?

En cuanto a las presiones de financiamiento de deuda, asunto clave en un contexto de volatilidad financiera y alza de tasas de interés en Estados Unidos (México tiene cerca de 80 por ciento de su deuda total en dólares), el Informe Fiscal indica que en 2016 las necesidades de financiamiento del país equivalen a 10% del PIB y para 2017 bajarán a 9%, ligeramente abajo del promedio de los países emergentes con mayor participación en los mercados mundiales (11.8%), pero el doble de lo que tenía antes de la recesión de 2009.

Aquí el “compromiso y el cumplimiento del plan es clave, porque de ello depende la confianza de los mercados y sobre todo de los ciudadanos”, dice Viñals, y “en mercados ¡las expectativas reinan!”.

Respecto a las acciones realizadas para reducir la deuda pública y el déficit fiscal en 0.87% del PIB y para capitalizar a Pemex con 73,500 millones de pesos para que elimine una buena parte de su pasivo circulante (proveedores) y aumente su capacidad para reducir la trayectoria de su déficit al reducir en cerca de 50 mil millones de pesos su carga impositiva, el director fiscal, Vitor Gaspar dijo:

No tengo los detalles, pero es evidente que el fortalecimiento de Pemex es importante en el caso de México. En general, el manejo que han realizado en los últimos tres años es muy bueno y todo apunta a que tendrá una corrección de fondo la situación fiscal, porque a diferencia de otros países, en el saldo total de la deuda ya se incluyen pasivos de reformas de pensiones, lo que hace una fuerte diferencia”.