Ciudad de México. Las recientes decisiones en torno a las tasas clave de interés de Brasil y México serán insuficientes para aliviar la volatilidad de sus monedas y podrían tener efectos adversos en la economía, estimó este viernes la consultora británica Oxford Economics.

Por ello, la empresa de análisis anticipó que no prevé aumentos en el costo del crédito en Brasil y México en lo que resta del año, como defensa del real y el peso, respectivamente.

"Las dos monedas están sufriendo no solo por factores idiosincráticos, como el riesgo electoral y el proteccionismo comercial, en el caso de México", dijo el economista principal para América Latina, Marcos Casarín, en un reporte a sus clientes.

"También han sido víctimas de la ola mundial de fortalecimiento del dólar estadounidense", agregó.

Casarín precisó que está más que probado que los aumentos en las tasas de interés de referencia son ineficaces cuando se enfrentan a este tipo de choques, además de que podrían derivar en una desacelaración de la economía "en un momento en que el crecimiento dista de ser espectacular".

Oxford Economics espera que la entidad monetaria brasileña se mantenga en pausa, "a menos que haya un brote abrupto del fortalecimiento del dólar a nivel mundial, algo que no es parte de nuestro escenario central".

El 21 de junio, el central Banco de México (Banxico) incrementó la tasa de interés interbancaria a un día, a un 7,75%, desde el 7,50% anterior, en lo que representa su mayor nivel en más de nueve años, como una reacción en parte a la debilidad del peso.

Por su parte, el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil decidió el 20 de junio mantener la tasa de interés en 6,5%, su menor nivel desde que comenzó a ser usada como referencia en 1996, aunque advirtió que el escenario externo se ha vuelto más "desafiante" y "volátil".

Hacia adelante, Oxford Economics espera que la entidad monetaria brasileña se mantenga en pausa, "a menos que haya un brote abrupto del fortalecimiento del dólar a nivel mundial, algo que no es parte de nuestro escenario central".

En el caso de México, la firma británica estima que los choques que han debilitado a la moneda podrían disiparse en los próximos meses, como es el caso de las elecciones presidenciales del 1 de julio.

"Es probable que la segunda mitad del año sea más tranquila para el peso mexicano que la primera mitad, luego de que desaparezca la incertidumbre relacionada con las elecciones", precisó.

El peso mexicano, una de las monedas emergentes más transadas en el mundo, tocó el pasado 14 de junio su mayor nivel en más de 16 meses, en las 20,8290 unidades por dólar, presionado por la fortaleza del dólar, la incertidumbre del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las elecciones presidenciales.