Atlanta. El crecimiento económico de Estados Unidos aún es demasiado débil para reducir significativamente el desempleo, y los mayores precios del petróleo y la renovada debilidad de la vivienda también representan riesgos, dijo este miércoles el presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Dennis Lockhart.

Lockhart planteó que aunque los mayores valores de las materias primas y la energía habían impulsado a los precios del consumidor en el país en el corto plazo, su impacto probablemente sea fugaz.

"El impacto inflacionario de algunos choques de oferta probablemente sea temporal", dijo Lockhart.

"De hecho, los precios de algunas materias primas se han estabilizado o han bajado en el último tiempo", agregó.

Los precios del crudo estadounidense se encuentran en torno a los US$100 el barril, por debajo de los cerca de US$114 de hace una semana, cuando registraron un descenso récord del 10%.

El cauteloso optimismo de Lockhart respecto al panorama económico del país sugiere que no apoyará un alza de tasas de interés por el momento, pese a las especulaciones en los mercados financieros sobre el riesgo de inflación.

Como un ex banquero internacional, Lockhart dijo que el trabajo de la Fed era asegurar que una escalada inflacionaria de corto plazo no se convierta en un incremento disparatado de precios en la economía.

Lockhart parece sentirse cómodo con las mediciones de expectativas inflacionarias a largo plazo, que según dijo están razonablemente acotadas por el momento.

También señaló que los últimos datos de empleo, que muestran que el sector privado está contratando a su mayor ritmo en cinco años, eran alentadores, pero que aún no era suficiente para revertir de manera significativa los más de ocho millones de empleos perdidos durante la grave recesión del 2008-2009.

"Me anima el hecho de que la economía está cada vez más firme", indicó Lockhart, pero agregó que "la cadencia de la recuperación se ha estado frenando. Al ritmo gradual que espero, podría tomar hasta tres años para que el empleo vuelva a los niveles previos a la recesión".

Según el funcionario, la Reserva Federal necesitará ver varios meses más de datos fuertes de empleo antes de abandonar su compromiso de tasas de interés bajas por un periodo prolongado.

Para Lockhart, sin embargo, la vara debería estar muy alta para que se decidan más compras de bonos después de la finalización del programa de alivio cuantitativo por US$600.000 millones en junio.

En noviembre, la Fed se embarcó en una segunda ronda de compra de bonos del Tesoro con el fin de apoyar la débil recuperación y mantener bajas las tasas de largo plazo, además de crear incentivos para la inversión.

La expansión fue firme en el cuarto trimestre pero se desaceleró a un ritmo anualizado del 1,8% en los primeros tres meses de este año.

Lockhart dijo que será difícil tener una recuperación completamente sana sin un repunte en los mercados de la vivienda y de bienes raíces comerciales, lo que, aseguró, aún está muy lejos.