Río de Janeiro. El desempleo en Brasil bajó al 12,3% en el trimestre finalizado en julio pasado, lo que representa la cuarta disminución mensual seguida, aunque todavía afecta a 12,9 millones de personas, divulgó este jueves el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En comparación con el mismo trimestre del año pasado, el desempleo bajó un 3,4% (458.000 personas menos), mientras que frente al trimestre previo, cuando la desocupación llegó al 12,9%.

El descenso en el desempleo ha sido motivado por el gran número de brasileños fuera del mercado de trabajo, subocupados o que simplemente renunciaron a buscar trabajo, por lo que no cuentan en las estadísticas del IBGE como desempleados.

Recientemente, el IBGE divulgó que el número de brasileños que ni trabajan ni buscan empleo alcanzó los 65,5 millones de personas, 1,08 millones más que hace un año.

El número de empelados con contrato formal llegó a los 33 millones, cifra estable en comparación con el trimestre anterior e igual período del año pasado.

"Lo que vemos en el marcado de trabajo es el reflejo de la economía, que puede tener una interferencia expresiva, ya que estamos en vísperas de las elecciones", consideró el IBGE.

A su vez, los trabajadores sin contrato formal totalizaron 11,1 millones de personas, número estable en comparación con el trimestre previo, pero un 3,4% más (368.000 personas) en comparación con el mismo trimestre de 2017.

Según el IBGE, el sueldo medio en Brasil en el trimestre comprendido entre mayo y julio fue de 2.205 reales (unos US$535), cifra estable en las dos comparaciones.

La entidad indicó que la baja del desempleo está "provocada, principalmente, por el aumento de la población ocupada" y por el aumento de la gente que desistió de buscar trabajo.

"Lo que vemos en el marcado de trabajo es el reflejo de la economía, que puede tener una interferencia expresiva, ya que estamos en vísperas de las elecciones", consideró el IBGE.

El desempleo en Brasil subió de manera considerable en los últimos años como consecuencia de la grave crisis económica sufrida entre 2015 y 2016.

Esta situación provocó el cierre de miles de empresas y un consecuente aumento del desempleo, que alcanzó un récord del 13,7% en abril de 2017, equivalente a 14,2 millones de personas.