El gobierno salvadoreño sigue lidiando con el bajo crecimiento de la economía y la necesidad de ordenar sus cuentas fiscales, pero ahora suma un nuevo problema a sus finanzas: la deuda de corto plazo.

La caja chica se está haciendo cada vez más grande, un problema que restará margen de maniobra al gobierno este año y, muy probablemente, el siguiente, valoró la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde).

A febrero, el Estado reporta US$576 millones en Letras del Tesoro, un nivel que ya deja poco margen de acción en caso de gastos imprevistos y posibles desastres naturales.

En 2010, el gobierno ya había reducido el peso de los Letes a US$191 millones, sin embargo en apenas 14 meses le echó mano hasta hacerlo crecer 201,6%.

Según el organismo, el déficit fiscal se puede superar en el largo plazo, pero los aprietos en caja chica son una carga pesada con vencimiento anual, que afectará al flujo de efectivo gubernamental.

“No es malo utilizar los Letes, el problema es cómo. Cuando esa deuda va creciendo aumenta la caja del Estado. No es lo mismo déficit fiscal, que se financia con los préstamos, pero el déficit de caja, ¿con qué lo financias?”, cuestionó Rommel Rodríguez, analista de Funde.

Si bien el gobierno legalmente puede endeudarse hasta en un 40% de su ingreso anual previsto con Letes, es inviable hacerlo ya que la caja chica estallaría, agregó.

Para Roberto Rubio, director ejecutivo de Funde, El Salvador está complicando aún más su situación, ya que sigue atrapado en un lento crecimiento económico y el déficit fiscal.

“Es peligroso juntar una situación fiscal delicada con el estancamiento. Estamos atrapados en dos factores que se retroalimentan y no podemos salir fácilmente de ellos, porque el bajo crecimiento no permite que podamos incrementar los ingresos tributarios y las finanzas no pueden actuar como motor”, planteó Rubio.

El Producto Interno Bruto (PIB) ya acumuló siete meses de crecimiento entre 1,1% y 1,5%. Al tercer trimestre de 2011, los reportes oficiales lo ubicaron en 1,3%.

De igual manera, el Índice de Volumen de Actividad Económica (IVAE) fue de 1,3%, en cifras a noviembre.

Entre los escasos datos alentadores en la economía figuró un crecimiento en el empleo registrado en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social, aunque en un insuficiente 3%. El año pasado, los trabajadores formales sumaron 724,960.

El sector público incrementó en 6.4% sus contrataciones, mientras que la empresa privada apenas avanzó 2.2%.

Las exportaciones también variaron en una cuantía favorable, con un 18%, y superando la barrera de los $5,000 millones por primera vez en su historia, específicamente, $5,308.8 millones sobretodo gracias a los altos precios del café.

Las remesas familiares alcanzaron por su lado US$3,648.8 millones en 2011, un crecimiento de 6.3% con respecto al ejercicio precedente, pero todavía por debajo de los US$3,742.1 millones de 2008, el año precrisis.

Funde reconoció al gobierno el mérito en el incremento de 14.2% en los ingresos tributarios, por encima del 14% pactado en el Acuerdo Stand By con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, lamentó que el gasto corriente se haya incrementado en 20.7% y, peor aún, que el gasto de capital -es decir, inversión- solo creciera 3%, incumpliendo los objetivos prometidos.

A esto se suma el incremento del gasto en transferencias corrientes, que subió 25%, a $867.3 millones, de los cuales unos $400 millones significan subsidios.

La deuda pública total del gobierno ya asciende a 53.2% del PIB.