Las aspiraciones del gobierno panameño de mejorar el grado de inversión del país se desvanecieron la semana pasada tras el anuncio de Fitch Ratings de mantener la calificación en BBB, igual que en 2011.

La agencia señaló que las calificaciones de Panamá se encuentran limitadas “por la alta carga de la deuda”. Esto se debe, especialmente, a la dolarización, la estrecha base de ingresos fiscales y una rígida estructura de gastos.

Fitch alertó que los retos fiscales de Panamá son: el cumplimiento de los objetivos establecidos en la Ley de Responsabilidad Fiscal y el logro de una flexibilidad fiscal suficiente para atender asuntos de índole social que no son especificados, reporta el periódico La Estrella de Panamá.

Lucila Broide, analista de Fitch, manifestó que el déficit de cuenta corriente (ingresos versus gastos) de Panamá permanece elevado, aunque reconoció que se debe a la alta inversión.

Los déficit fiscales del país —dice— serían más manejables en el futuro, si se diera una consolidación más acelerada de sus finanzas públicas.

De cumplirse estos aspectos, el país fortalecería su credibilidad fiscal, mejoraría las perspectivas para un crecimiento económico bien balanceado y podría reducir la deuda más rápido, afirmó Broide.