En enero de este año, la consultora Británica CMA calificó a Venezuela como el segundo país con la mayor posibilidad de impago del mundo. Esta misma empresa consultora había calificado a Venezuela como la deuda país más riesgosa del mundo en diciembre de 2009.

Desde 1998 a la fecha, la deuda de Venezuela se ha multiplicado por 3,5 veces, pasando de US$32.000 millones a US$115.000 millones, incluyendo los convenios con China.

Nuestro riesgo país se encuentra sobre los 1.000 puntos básicos, lo que significa que los rendimientos anuales esperados por los inversionistas extranjeros son 10% más que los que ofrecen las letras del Tesoro americano.

En febrero, Pdvsa emitió deuda con vencimiento al 2022 y un cupón de 12,75%. De acuerdo con el ministro Rafael Ramírez, este alto cupón tenía como objetivo mantener a raya al mercado paralelo, en virtud de que esta emisión de deuda generaba una paridad implícita de aproximadamente Bs.F. 6 por dólar.

Actualmente, se está gestionando un crédito adicional con China que pudiera alcanzar los US$10.000 millones para atender proyectos del plan de emergencia de viviendas, lo que convertiría al país asiático en el primer acreedor de Venezuela, con
US$42.000 millones.

Asimismo, tenemos que el peso de nuestra deuda sobre el producto interno bruto (PIB) sobrepasa el 50%, lo cual es el doble del peso promedio de los países latinoamericanos.

La información antes mencionada ha provocado que la mayoría de los venezolanos veamos nuestra deuda como una inversión altamente riesgosa. Pero veamos la otra cara de la moneda.

Comencemos mencionando el peso de la deuda de países desarrollados sobre el PIB: EEUU (100%), Alemania (148%), Grecia (168%), España (169%), Japón (200%), Gran Bretaña (400%) e Irlanda (979%)

Los países antes señalados están arrastrando aun los embates de la crisis hipotecaria de Estados Unidos de 2008. Sumado a esto, tenemos las crisis en el Medio Oriente, que han disparado los precios del crudo y encarecido sus costos de producción. Más recientemente, el terremoto en Japón, tercera economía del mundo, lo que afectará aunque moderadamente la economía global, principalmente a China, ya que Japón exporta 20% de sus productos a ese país.

La solvencia de la deuda de Venezuela tiene a su favor varios elementos como lo son: altos precios del crudo con expectativa de que se mantengan altos a mediano plazo; costo del servicio de la deuda manejable para 2011 y 2012; historial responsable como pagador de su deuda; tiempos preelectorales donde un posible impago de la deuda afectaría la imagen de la administración actual. Coloque en una balanza lo positivo y lo negativo de la deuda venezolana, si usted se inclina hacia lo positivo, en el corto plazo tendrá una oportunidad de inversión con los mejores rendimientos del mundo, con retornos próximos a 15% anual en dólares. Analista financiero