Dos socios comerciales de relevancia para Uruguay (Brasil y Europa) están viendo cómo sus monedas se debilitan fuerte frente al dólar en medio de señales económicas poca alentadoras. Esto ya despertó algunas señales de preocupación en industrias uruguayas que exportan parte o el total de su producción a estos mercados.

La automotriz Lifan había advertido a El Observador que se verá obligada a rever su estrategia de costos si pretendía mantener su cuota de mercado en Brasil, ante la perspectiva de un real cada vez más débil frente al billete estadounidense para lo que resta del año. En tanto, la baja que procesó el euro luego de que se conociera el plan de estímulos del Banco Central Europeo para recomprar bonos de deuda pública, debilitó la moneda del principal destino en valor para la carne bovina uruguaya. De hecho, a mediados de enero los embarques de rump & loin (cortes del trasero) de los frigoríficos bajo la cuota Hilton se pactaban en el eje de los US$ 14 mil la tonelada, la semana pasada cayeron a unos US$ 12.700 (-9,2%), según Faxcarne. En lo que va de 2014, el euro cayó más de 6% frente a la divisa estadounidense.

Si bien en Uruguay –tanto para el gobierno como para los analistas privados– hay consenso sobre que la tendencia alcista que debería mostrar el dólar en la plaza doméstica, para algunos expertos consultados por El Observador el país debería “acelerar” su devaluación, aunque otros también advierten que hay que lidiar con las presiones internas.

La encuesta de expectativas económicas del Banco Central de enero arrojó que la mediana de los analistas espera un dólar a $26,8 para el cierre de este año.

Asumiendo que el aumento de precios en Uruguay y Brasil crezca a tasas constantes en febrero, Uruguay se encarecería 1% respecto a su segundo socio comercial, según el índice preliminar de Tipo de Cambio Real de la Unidad de Análisis de El Observador.

Acelerar devaluación . Para el economista Alejandro Cavallo, de Equipos Consultores, es claro que Uruguay debe “abaratarse” en dólares. “La velocidad de este proceso dependía de lo que ocurriera en nuestros socios comerciales relevantes. Evidentemente, la caída del euro y ahora la del real, ponen presión deflacionaria. Es decir, el país necesita compensar dicha presión con subas de mayor magnitud en el tipo de cambio y/o con una desaceleración de importancia en la inflación”, explicó el experto.

Agregó que si bien la inflación viene desacelerándose, “esto no va a ser suficiente” para que Uruguay se abarate significativamente en dólares. “Con el real debilitándose en forma más acelerada vamos, tarde o temprano, a necesitar una mayor depreciación del peso. No vemos restricciones para que el tipo de cambio suba a ritmo más acelerado, puesto que la caída de precios de commodities (petróleo, granos, entre otros) contribuye para que la suba del dólar no repercuta en forma directa en los precios de los transables”, explicó Cavallo.

Para el experto, la caída de las materias primas da “cierta holgura” para que Uruguay puede acelerar el debilitamiento del peso uruguayo. Por otro lado, apuntó que desde el punto de vista de la competitividad, es necesaria una “mayor productividad. Si bien es compartible que el gobierno priorice reducir el déficit (puesto que se encontraba en niveles elevados), también es necesario que en algún momento permita una reducción en el precio de los combustibles y de las tarifas en general que contribuyan a reducir el ritmo de crecimiento de los precios para permitir que nuestro país mantenga o quizá mejore sus niveles de tipo de cambio real frente a la región y el resto del mundo”, planteó.

Deseo y realidad. La economista Mercedes Comas dijo a El Observador que en materia de competitividad está lo que sería “deseable”, y lo que mandan “las fuerzas del mercado”. En ese sentido, recordó que el mercado cambiario local “está muy volátil”, con una gran variabilidad diaria de la cotización, en donde inciden factores externos pero también internos. “Cuando no ocurre ningún hecho internacional que genere nerviosismo en los mercados, el dólar en Uruguay tiende a caer; llegó a $ 24,2 a finales de enero”, recordó. Por otro lado, indicó que si los inversores no apuestan al dólar para invertir, cuentan con otros instrumentos como las letras de regulación monetaria (LRM) que emite al Banco Central que están rindiendo 14% anual. “Sobre una cotización actual de $ 24,6, si compráramos dólares esperando realizar una ganancia, la cotización debería estar en $ 28 en un año para equiparar el rendimiento de una letra”, explicó la economista.

En ese sentido, apuntó que esto mantiene un “atractivo muy importante” por estos instrumentos en pesos y quita presión sobre el mercado cambiario. Agregó que otro elemento “novedoso” de estos meses, es el retorno de los capitales del exterior para invertir en títulos en pesos, que se habían frenado por las medidas que había tomado el Banco Central en 2013 con la imposición de encajes. Según Comas, durante todo 2014 estuvieron saliendo capitales de las letras en pesos, pero entre octubre y diciembre llegaron unos US$ 200 millones luego de la flexibilización del BCU de los requisitos de los encajes. “Esto ejerce una presión adicional a la baja en la cotización del dólar”, afirmó.

Por último, la experta de PwC tiene dudas sobre si efectivamente EEUU procederá a subir sus tasas de interés en 2015, hecho que juega en contra de un fortalecimiento del dólar en el corto plazo. Calificadora destaca la flexibilidad cambiaria
La analista de Standard & Poor’s para Uruguay, Delfina Cavanagh, dijo a El Observador que una de las debilidades que tiene el país es una política fiscal y monetaria “limitada” en caso que deba procesar una devaluación mayor a corto plazo. Sin embargo, pese a estas limitantes, recordó que entre 2013 y 2014 el peso uruguayo se ha depreciado cerca de 16%. “Lo que si vemos como positivo es que el tipo de cambio puede moverse ante shocks externos”, reconoció. A su juicio, esto le permite al gobierno contar con una manera de “reaccionar” con el manejo de su moneda.

Por otro lado, respecto a la otra “debilidad” que tiene hoy la economía uruguaya (la inflación). Cavanagh recordó que el Poder Ejecutivo tiene “cierta flexibilidad” para manejar las tarifas públicas como lo hizo en el pasado. Asimismo, indicó que si bien una parte de la depreciación del peso se traslada sobre la inflación, también existen factores que pueden “moderar” ese efecto. “Uruguay ha ganado en los últimos años un colchón en términos de activos, la composición de la deuda, su vencimiento y un tipo de cambio flexible. Son variables que lo ayudan a enfrentar cambios en la economía global como los que se están procesando ahora”, aseguró.

Vecino complicado. Entrevistado por El Observador TV, el gerente sénior de PwC, Marcos Soto, recordó que las estimaciones de los analistas privados ya proyectan “un estancamiento” de la economía brasileña para este año y con una inflación creciente. Dijo que el mayor problema que tiene el gobierno es “levantar el ánimo del país”, con una imagen de la presidenta, Dilma Rousseff, en baja.