A poco de cumplirse una década de la revuelta popular del 19 y 20 de diciembre de 2001, el diario francés Libération publicó en su edición de este martes un elogioso artículo a doble página sobre la Argentina titulado “La Resurrección económica”.

“Liberado del FMI, el país pasó, en diez años, de la quiebra a un crecimiento digno de China”, dice el copete del reportaje de Libération, firmado por el enviado especial Gerard Thomas, que forma parte de la sección ‘Gran ángulo’.

“Diez años después de la crisis, una Argentina transfigurada muestra una arrogante salud. Argentina es un país que cuenta con menos de 8% de desempleo, donde el crecimiento anual se sitúa alrededor del 8% y el servicio de una deuda externa reestructurada no oculta más al desarrollo”, remarca el periódico galo.

Ilustrado con una gran foto de un grupo de pasajeros en el tren Belgrano y otras tres más pequeñas y sumamente coloridas de una verdulería y peluquería de barrio y otra del paseo Caminito en el barrio de La Boca, el prestigioso diario francés analiza el pasado reciente argentino y traza un paralelo con la actual crisis griega, afirmando que el país europeo podría apoyarse en “la experiencia argentina”.

Asimismo, resalta que “el boom económico argentino debe mucho al relanzamiento de la economía interior”.

“Incluso si diez millones de argentinos aún no viven en las mejores condiciones, el relanzamiento de la economía ha servido para ayudar a los más necesitados”, da cuenta Libération.

Y prosigue: “la consumación balbuceante es apoyada por los múltiples programas de ayudas sociales puesto en marcha por el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007), luego por su mujer Cristina Fernández: ayudas familiares, subvenciones al transporte y los alimentos, aumentos regulares de los salarios y las jubilaciones, construcciones de viviendas, distribución de ordenadores (netbooks) a los alumnos más pobres...”.

“Un increíble camino se ha recorrido”, sostiene en otro tramo del reportaje Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y prosigue: “en 2001 importábamos maíz francés y pomelos israelíes. Hoy consumimos argentino y exportamos de todo, incluido satélites y material informático”.

Según Libération, “una gran parte del parque automotor fue renovado y la clase media vuelve a viajar al exterior, regresa a los restaurantes y centros comerciales a comprar GPS, cámaras de fotos, plasmas o los últimos modelos de teléfonos celulares, que los porteños exhiben para reflejar su éxito”.