Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció el martes un aumento de casi un 20 por ciento en un programa de bienestar social luego de implementar una serie de medidas de austeridad en semanas recientes.

La medida, que la presidenta anunció durante un viaje al estado nororiental de Bahía, probablemente sea considerada por críticos como una señal de que está flaqueando en su compromiso de recortes presupuestarios necesarios para enfriar la economía y contener la inflación.

Rousseff, quien después de ganar las elecciones de octubre del 2010 prometió erradicar la extrema pobreza en la mayor economía de Latinoamérica, dijo que la ayuda financiera bajo el programa Bolsa Familia subiría en promedio 19%.

"Un país rico es una nación sin indigencia", dijo, repitiendo uno de sus consignas de campaña.

El lunes, el gobierno de Brasil anunció recortes presupuestarios por 50.000 millones de reales (US$30.000 millones), incluyendo cortes a un programa de viviendas sociales y un congelamiento en la contratación de funcionarios públicos.

Este mes, su coalición en el Congreso bloqueó exigencias de sindicatos por un aumento mayor del salario mínimo.

Pese a años de crecimiento económico que han ayudado a más de 20 millones de personas a ingresar a la clase media, Brasil aún tiene una de las mayores brechas mundiales entre ricos y pobres y millones de personas sobreviven con el equivalente a unos pocos dólares diarios.

Bolsa Familia. El programa Bolsa Familia, que fue ampliamente expandido por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ha jugado un rol vital en la erradicación de la pobreza al vincular la asistencia de los niños a la escuela con un estipendio familiar mensual.

Los críticos afirman que el anuncio del martes, que costará al gobierno más de 2.000 millones de reales, podría señalar un retroceso en lo que respecta a los recortes presupuestarios.

En respuesta a la presión de sindicatos, el gobierno también ajustará los niveles de impuestos a la renta para ayudar a aumentar la capacidad de gastos de las familias. Eso le costará otros 2.000 millones de reales.

El anuncio de Rousseff sobre un mayor gasto en Bolsa Familia podría ser parte de un esfuerzo para establecer una agenda de noticias positivas e impedir que adquiera una reputación de administradora con puño de hierro enfocada en mejorar la eficiencia del gobierno.

Economista y funcionaria pública, Rousseff carece del carisma de Lula y de su capacidad para conectarse con la gente común.

La presidenta, que ha aparecido en público en raras ocasiones desde que asumió su mandato el 1 de enero, mostró un lado más personal y humano en un programa de televisión el martes en la mañana.

Cocinando una tortilla junto al presentador y hablando sobre la vida en el palacio presidencial, rechazó la etiqueta de "dura".

"Es interesante como esperan una cierta debilidad de las mujeres. Eso es porque una mujer que asume un alto cargo es vista como fuera de lugar", declaró Rousseff en el programa, que tiene una gran audiencia entre mujeres de clase media.