Brasilia. Brasil tiene mucho espacio para bajar la tasa de interés y así proteger a su economía de un escenario global preocupante, dijo este viernes la presidenta Dilma Rousseff, que insistió en que el país va a crecer cerca de un 5% el próximo año.

Rousseff, durante un desayuno con un grupo de periodistas en el palacio presidencial de Brasilia, expresó además su preocupación por una profundización de la crisis financiera europea y describió al panorama internacional para el 2012 como "desfavorable".

Aún así, se mostró confiada en que Brasil está bien preparado para capear la tormenta, mencionando el amplio mercado interno, la creciente clase media y las fuertes finanzas públicas.

"Puedo decir que soy optimista porque tenemos nuestros propios recursos para enfrentar este momento. La tendencia de la economía brasileña es de expansión", dijo Rousseff, que cumplió 64 años esta semana.

Rousseff, una funcionaria pública de carrera que hasta las elecciones presidenciales del año pasado nunca había competido por un cargo de elección popular, ha pasado gran parte de su primer año en el poder manejando una economía que se desacelera y una inflación por encima de la meta.

La economía de Brasil se estancó en el tercer trimestre y los últimos indicadores sugieren que el último tramo del año ha comenzado lento.

El Gobierno de Rousseff ha buscado reactivar la economía bajando la tasa de interés en tres ocasiones desde agosto y moderando algunas restricciones al crédito.

La mandataria no dijo el viernes si el Gobierno planeaba medidas adicionales para impulsar el consumo, pero al ser consultada sobre la posibilidad de nuevas rebajas de tasas, respondió: "Tenemos margen de maniobra en la política monetaria".

La tasa referencial Selic se encuentra actualmente en el 11% tras haber caído en 150 puntos básicos desde agosto.

Las crecientes turbulencias globales han llevado a algunos economistas a reducir sus proyecciones de crecimiento de Brasil en el 2012 hasta un 3 por ciento. Rousseff se mostró más optimista, al decir que la expansión podría resultar mayor a la esperada.

"Mi escenario es entre un 4,5% y un 5%", afirmó.

Sobre la inflación, la mandataria estimó que seguiría con su tendencia de desaceleración.

"Estamos seguros de que se mantendrá bajo control", dijo Rousseff, agregando que la tasa anual de inflación volverá gradualmente hacia el 6,5%, el techo del rango meta del Banco Central.