La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, admitió que el país pasa por dificultades, que según ella son culpa de las crisis económica mundial y de la "mayor sequía de la historia", por lo que pidió paciencia a la población para salir de la crisis.

En un discurso televisado por todo el país en motivo del Día Internacional de la Mujer, Rousseff dijo que Brasil sufrió, hasta el año pasado, todos los efectos negativos de la crisis y que "ahora" tiene que dividir parte de este esfuerzo con todos los sectores de la sociedad.

"Entre muchos efectos graves, hay la sequía, que trae aumentos temporales en el coste de la energía y algunos alimentos. Todo eso, lo sé, trae reflexiones en la vida. Tienes todo el derecho a irritarte y preocuparte. Pero os pido paciencia y comprensión porque esta situación es pasajera" , declaró.

Según la mandataria, el país sudamericano tiene condiciones de vencer lo que calificó de "problemas temporales" y afirmó que la victoria "será todavía más rápida si todos nosotros nos unimos en este enfrentamiento" .

Rousseff consideró que "todos los efectos negativos" de la crisis financiera internacional fueron absorbidos por el gobierno, mediante reducciones de impuestos para estimular la economía y favorecer la generación de empleos.

Para Rousseff, es necesario encarar las dificultades "en su real dimensión y encontrar el mejor camino para resolverlas". "Necesitamos transformar las dificultades en soluciones. Problemas temporales en avanzos permanentes. Brasil es mayor que todo esto y ya le mostró muchas veces al mundo como hacerlo mejor y diferente", sostuvo.

Sobre la crisis financiera, dijo que el mundo vive la "más grave crisis internacional desde la gran depresión de 1929, y en esta segunda etapa, tenemos que usar armas diferentes y más duras que aquellas que usamos en el primer momento", declaró.

Según la presidenta, Brasil fue uno de los países que mejor reaccionó en un primer momento ante la crisis económica internacional y que en este momento, está "implantando las bases para enfrentar la crisis y dar un nuevo salto en su desarrollo".

Rousseff se refirió a los ajustes fiscales anunciados por su gobierno desde inicios de año para intentar equilibrar las maltrechas cuentas públicas del país, y dijo que los recortes son necesarios para "sanear las cuentas y así, dar continuidad al proceso de crecimiento con distribución de la renta, de modo más seguro, más rápido y más sostenible".