La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, vetó un decreto que eximía a más trabajadores del pago del impuesto a la renta este año, según publicó el martes la gaceta oficial, en otra medida para ahorrar dinero para cumplir un objetivo fiscal clave.

Rousseff, una política de izquierda que acaba de empezar su segundo mandato presidencial, vetó un incremento del 6,5% en el tramo del impuesto, que habría elevado el salario líquido a más trabajadores de clase media.

En mayo, Rousseff aprobó un decreto para elevar el tramo en un 4,5% en el 2015, un recorte impositivo efectivo para los brasileños antes de las elecciones presidenciales de octubre.

El Congreso aumentó más tarde el ajuste hasta el 6,5%, algo que según el gobierno habría costado a las arcas estatales cerca de 7.000 millones de reales (US$2.670 millones) por el impuesto sobre la renta no cobrado este año.

Rousseff vetó el ajuste aumentado para proteger las finanzas del país, afirmó el martes el ministro de Relaciones Institucionales, Pepe Vargas. Agregó que Rousseff emitirá otro decreto para mantener el ajuste en 4,5%.

La ampliación del tramo para el pago del impuesto a la renta exime a los trabajadores que ganan menos, lo que significa que un ajuste al alza libraría del pago a más gente.

Desde su reelección en octubre, Rousseff ha recortado el gasto público y subido los impuestos para cubrir la creciente brecha fiscal que preocupaba a los inversores y a las agencias calificadoras de crédito.

El ministro de Finanzas, Joaquim Levy, anunció el martes una serie de subidas de impuestos para recaudar 20.600 millones de reales extra, cerca de un tercio del objetivo de superávit presupuestario primario del Gobierno, cifrado en 66.000 millones de reales.