Dos desafíos tiene Venezuela para el ingreso al Mercosur. El primero es "torcer el curso de la inflación"; el segundo negociar mecanismos de adaptación a los aranceles de este organismo que permitan proteger el sector manufacturero y agrícola, para asegurar una mayor competitividad.

Así lo expresó el economista y diputado del Parlatino sección Venezuela, Rodrigo Cabezas, quien dirigió ayer una jornada de consulta con diversos sectores económicos sobre las posibilidades y desventajas que tiene el país en el proceso de ingreso a ese mercado.

Cabezas dijo que Venezuela más que desventajas tiene dificultades en el corto plazo. Entre ellas detalló la necesidad de realizar un proceso de negociación a fondo que permita proteger lo que hoy existe como industria en el área manufacturera y agrícola.

Asegura que esto es posible sobre la base de los protocolos del Mercosur: " permiten la adecuación arancelaria en tiempos, de manera que nos permitan lograr una competitividad importante".

En el aspecto macroeconómico, el también directivo del Psuv señala que la inflación es la otra barrera. "El reto para Venezuela es torcerle el curso a la inflación, un elemento que está presente y es pernicioso en los costos industriales y de producción, y eso al final nos lleva al tema de la competitividad y nos afecta a largo plazo".

A pesar de esto, su conclusión es que se trata de "un reto, un desafío". Cabezas está convencido de que hay alternativas, y de que la integración de Venezuela al Mercosur es la posibilidad histórica de que "el país rompa la chaqueta de fuerza inhibidora de la industrialización de exportación que nos ha generado el petróleo".

El economista José Guerra considera que el ingreso de Venezuela sería positivo porque potencia el comercio. "Pero ¿qué exporta Venezuela que no sea petróleo?".

El método de esa industrialización según el diputado es a través de un mecanismo de especialización para las exportaciones. Considera que el esquema de la Cepal de "diversificación de exportaciones" debe quedar fuera.

"No podemos exportar de todo esta es una economía modesta, pero sí podemos especializarnos en donde tenemos ventajas competitivas", asegura Cabezas.

El gobierno ya ha evaluado áreas claves, entre ellas la petroquímica, el aluminio, el acero y posibilidades aguas abajo en la industria petrolera.

Cabezas dice que en el área de aluminio se pueden instalar procesos en la industria que darán muchas posibilidades de competir y penetrar mercados importantes en Brasil, Argentina y Uruguay.

La alternativa para combatir la inflación podría estar ahí. "En el corto y mediano plazo la inflación podríamos cubrirla con mecanismos de apoyo a la industrialización para las exportaciones".

El diputado citó al economista y profesor de la UCV, Guillermo Ortega, quien en su presentación en el Parlatino dijo que las posibilidades de crecimiento de la economía venezolana están concentradas en que se cambien los porcentajes de ingreso de divisas a la economía. "Esto quiere decir que vayamos al mercado mundial con un comercio estable. Yo estoy de acuerdo con eso", dijo.

Las ventajas del ingreso

La oportunidad de aumentar comercio es la primera ventaja que destaca Cabezas. Al integrarse Venezuela a la principal unión económica de América Latina ensanchará su mercado que es pequeño.

El segundo aspecto positivo es que los protocolos de creación del Mercosur permiten un nuevo tipo de integración en temas como las asimetrías originadas en los desarrollo desiguales interestatales. "Por ejemplo hay un fondo de proyectos destinado a atender las áreas de pobreza de Paraguay y Uruguay y atacar las desigualdades".

Otra ventaja según Cabezas es la posibilidad de complementación industrial. Esto implica entrar en programas donde se acuerdan procesos de industrialización de exportaciones, en el cual se distribuyen áreas concretas para esto.

Están planteados acuerdos de producción, ensamblaje y comercialización de lineas blancas, motores eléctricos de diversos calados, de transporte pesado.

Además de esto el Mercosur apunta según el diputado Cabezas a una unión económica y política, "con un órgano político como su Parlamento y la eventual posibilidad de que desde ahí reforcemos todo lo que tiene que ver con la creación de la comunidad económica de los estados latinoameri"torcer el curso de la inflación"canos y del Caribe".

Pasos previos en el mediano plazo. El economista José Guerra considera que el ingreso de Venezuela sería positivo porque potencia el comercio. "Pero ¿qué exporta Venezuela que no sea petróleo?".

Ante eso Guerra dice que deben hacerse ajustes en el mediano plazo: fortalecer las industrias, mejorar puertos y aeropuertos, eliminar los cuellos de botella en el puerto de La Guaira y Puerto Cabello, facilitar la entrega de divisas, eliminar las restricciones de rendición de dividendos, revisar el control de cambio si este no se puede eliminar.

Comenzar por el código

¿Qué pasa con las nomenclaturas mediante las cuales se rigen las empresas para importar y exportar diferentes productos, luego de la salida de la Comunidad Andina de Naciones? La respuesta generalizada es que no han perdido, pero que ya no tienen sentido.

El director de la Asociación Venezolana de Exportadores (Avex), Ramón Goyo Uranga explica que no se perdió el código arancelario, sino que hay que componer uno nuevo para adaptarlo al Mercosur, en caso de que el país lograra entrar a este bloque intrarregional.

Una de las prioridades para ingresar a un nuevo proceso de integración regional como el Mercosur es establecer un nuevo código arancelario, comentaron ayer los especialistas en el tema en la sede del Parlamento Latinoamericano, en Caracas.

"En el caso de la CAN hay una estructura arancelaria elaborada específicamente para las condiciones legales, políticas y económicas de la comunidad andina, y los aranceles deben adaptarse a esta estructura, ya sea exportación o importación de productos intrarregionales. Mercosur tiene también un código arancelario con sus propias características, por ello no se pueden usar los mismos códigos con ambos bloques", explicó.

Tendría que crearse una estructura arancelaria en base a la del Mercosur, en caso de que el parlamento paraguayo apruebe la entrada de Venezuela al bloque. "La estructura hecha para la CAN quedó como letra muerta para nosotros. No es que se eliminó sino que sencillamente ya no podemos usarlo, pese a que toda nuestra base legal de comercialización internacional está sustentada bajo los principios de la CAN".

Esto incentiva la entrada de productos extranjeros al país sin restricción alguna, y que estarían en mejores condiciones de competencia frente a los productores venezolanos. Así lo explica el profesor de la escuela de economía de la Universidad Central de Venezuela, Guillermo Ortega, que advierte sobre los riesgos comerciales y aduaneros ahora cuando se venció el contrato arancelario compartida la CAN.

Ortega indica que Venezuela tiene 7.000 ítems en el código arancelario, lo que puede parecer suficiente para un país petrolero, pero si se le compara con otros países de la región, esta cantidad "es ridículamente baja", expresa el profesor.

"Un código de 7.000 ítems nos da tasa de 20% de protección, es lo mismo que decir que tenemos las fronteras abiertas al comercio externo. Esta protección es muy baja y promueve el ingreso de productos de afuera".

Hay una fuga extrema en las aduanas y fronteras, dice Ortega. "Se nota cuando salimos a la calle y vemos productos que de otra manera no veríamos. Son bienes que no están regulados ni registrados por el Gobierno". Para Ortega, la política arancelaria está "totalmente fuera de control. Hay que ponerle orden a los aranceles para próximas integraciones".