El próximo miércoles 1 de febrero el Fondo Monetario Internacional (FMI) analizará la evolución de las estadísticas en Argentina, en la que no se esperan sanciones para el país.

La reunión de directorio tendrá lugar al haberse cumplido los 180 días de plazo establecido por el organismo multilateral para analizar las estadísticas argentinas, y según lo marca el Convenio Constitutivo del organismo.

Desde el gobierno argentino se mostraron confiados sobre un desenlace positivo de aquel cónclave, en vistas de las declaraciones públicas que el FMI formuló hace dos semanas cuando señaló que "no dará lugar a ninguna sanción" contra Argentina, tal como señaló el propio vocero del organismo, Gerry Rice, durante la conferencia de prensa del pasado 12 de enero en Washington.

Cuando se puso en marcha el proceso de revisión, en julio pasado, el Fondo manifestó en un comunicado que el objetivo era evaluar "la calidad de los datos reportados por Argentina sobre el IPC-GBA (Indice de Precios al Consumidor) y el PBI (Producto Bruto Interno)", de modo tal que sea consistente con el Convenio Constitutivo del FMI.

Luego de la reunión del 1 de febrero, el FMI dará a conocer su posición sobre la cuestión, como es usual en estos casos.

En las últimas horas se generaron especulaciones acerca del contenido del comunicado, que por lo general da cuenta de las recomendaciones del staff del organismo, que tiene una orientación ortodoxa en sus políticas, y de la visión de la gerencia del FMI.

El jefe del staff para la región es el chileno Nicolás Eyzaguirre quien, en vez de recomendar su visión ortodoxa para afrontar la crisis mundial, soltó frases que quedarán para la historia como la que pronunció el año pasado en la reunión anual del Banco Santander en España.

Allí recurrió a la imagen de que Argentina "tiene la sartén con aceite hirviendo", y alertó de los peligros de un "sobrecalentamiento" de las naciones de la región, en particular de nuestro país.

A pesar de los pronósticos de Eyzaguirre, Argentina cerró el 2011 con un crecimiento de 9,2%, y el horizonte cercano da cuenta de posible desaceleración, más que un sobrecalentamiento, a causa de la crisis internacional.

Frente a este panorama, el gobierno busca contrarrestar los efectos nocivos a través de políticas destinadas a generar empleo y para proteger la balanza comercial, en una estrategia conjunta con los países de la región del Mercosur y la Unasur, en vistas de la amenaza de la profundización de la crisis global.

A la vez, en el 2011 Eyzaguirre buscó lucirse con Argentina en los informes económicos como el WEO (World Economic Outlook), que se publican en la cumbres Anual y de Primavera del FMI y el Banco Mundial, con sendas notas al pie remarcando las diferencias en las estadísticas de precios del INDEC con aquellas de las consultoras privadas.

Esas notas al pie omitieron la mención de que muchas de las consultoras se encuentran bajo la lupa de la justicia argentina, algunas por carecer de rigor científico en los datos que publican, otras por tráfico de influencia de aquella data y otras, por entenderse que con la publicación de cierta información actuaban en su propio beneficio y de "algunos agentes del mercado financiero, que resultan clientes", entre otras cuestiones.

En cambio, al frente de la gerencia del FMI, encargada de elevarle las conclusiones de los informes al directorio, se ubica la titular del Fondo, Christine Lagarde, ex ministra de Economía de Nicolas Sarkozy, quien mantuvo diferencias de criterio elocuentes con aquellos, y se posicionó más cerca de su antecesor, Dominique Strauss Kahn.

De hecho, apenas asumió Lagarde, se comunicó con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en tono contemporizador, y es el que ratificó Rice durante su la última conferencia de prensa.

Esa llamada tuvo un contexto particular, se realizó precisamente una semana antes de que se conociera el comunicado del pasado 13 de julio, y logró frenar una maniobra del staff.

Ni bien "Lagarde entró en funciones el 5 de julio, se encontró con la reunión pendiente con Argentina (de directorio) y con un comunicado ya redactado por el staff", que buscaba apurar una definición sobre el informe de la misión que había visitado la Argentina en abril del 2011, indicaron por ese entonces, fuentes del Fondo, sobre el borrador que preparaba el técnico del Fondo.

Lagarde, en cambio, se tomó unos días para ponerse al tanto de la situación de Argentina, postergó aquella reunión de directorio por una semana, y demoró en consencuencia la salida de ese comunicado, que finalmente otorgó 180 días para revisar las estadísticas argentinas.

Días atras, el vocero del FMI sostuvo que "puedo decir que la reunión de Directorio no dará lugar a ninguna sanción a la Argentina", sin dar crédito a las especulaciones que se publicaron en diversos medios sobre la posibilidad que Argentina recibiera sanciones.

Asimismo, Rice sostuvo que "tenemos un diálogo normal bilateral con las autoridades" a través de la representante del FMI en el país.

El directorio del Fondo Monetario Internacional tomará en cuenta en esta evaluación la colaboración técnica que Argentina solicitó para realizar un nuevo indicador de precios nacional, que no podrá estar listo antes del 2013.

Asimismo, contemplará el petitorio del gobierno, de la instrumentación de un FSAP (Financials Sistem Assesment Program), que consiste un monitoreo de la cuentas nacionales por el cual se rigen los países del G-20, del que Argentina es miembro.