El dólar se ha visto golpeado este jueves, antes de la reunión de los ministros de Finanzas del Grupo de los siete principales países industrializados que tendrá lugar este fin de semana en Washington.

El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha empeorado la situación de la moneda de Estados Unidos al dejar claro que Pekín no tiene intención de permitir que el yuan se aprecie más rápido.

Wen sostiene que un yuan más fuerte podría reducir los estrechos márgenes de muchos exportadores chinos. La pérdida de empleos entre los trabajadores que han emigrado podría llevar a una situación de "turbulencia social y económica" que, en su opinión, sería un desastre para el mundo.

Sus comentarios se produjeron mientras el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, pedía a las naciones emergentes, así como a China, que mostraran más flexibilidad en sus tipos de cambio.

Antes de esto, el dólar ya se encontraba bajo presión por la especulación de que la Reserva Federal podría aumentar su expansión cuantitativa el próximo mes. El informe de empleo ADP de Estados Unidos que se conoció este miércoles mostró una caída de 39.000 en lugar del esperado aumento de 20.000, lo que extendió los temores de que el informe de empleo de septiembre sea también decepcionante.

El dólar australiano era uno de los principales beneficiados por la debilidad del dólar, llegando a su nivel más alto --US$0,9920-- desde que la moneda empezó a cotizar en 1983. El dólar australiano recibió la ayuda de las fuertes cifras de empleo que muestran un aumento de 49.500 empleos el mes pasado.

El euro también se beneficiaba del hecho de que los inversores continúan apostando que el Banco Central Europeo mantendrá su reciente postura de línea dura después de su reunión de política monetaria que tendrá lugar este jueves.

A diferencia de la mayoría de los principales bancos centrales, el BCE ha sugerido que está dispuesto a empezar a salir de su postura monetaria ultra-relajada a pesar de las continuas preocupaciones sobre el crecimiento de la zona euro y de la salud de los bancos europeos.

El yen también reanudaba su reciente repunte debido a la caída del dólar, impulsado por los inversores que estiman que el Ministerio de Finanzas no va a intervenir a través del Banco de Japón para detener el alza del yen antes de la reunión de ministros de Finanzas del G7, que asistirán también a la conferencia del Fondo Monetario Internacional en Washington.

La libra también se las arreglaba para anotarse algunas ganancias frente al dólar, a pesar de que una nueva encuesta de Halifax reveló hoy que los precios de la vivienda cayeron un 3,6% el mes pasado, la mayor caída mensual desde que comenzaron a registrarse los datos en 1983.

Esto se produjo antes del anuncio sobre política monetaria del Banco de Inglaterra, que se conocerá a lo largo del día. Se espera que el banco deje los tipos de interés sin cambios, pero existe una posibilidad de que decida ampliar la expansión cuantitativa dado el rápido ritmo de la desaceleración económica.

Los informes sugieren que el Gobierno de coalición del Reino Unido planea reprogramar sus recortes fiscales a un ritmo más igual en los próximos cinco años. Algunos analistas sugieren que éste es el resultado de la fuerte desaceleración.

"El aplazamiento de los recortes fiscales como las prestaciones sociales podría alimentar las preocupaciones de que habrían aumentado los riesgos a la baja. Esto a su vez debería ser menos favorable para la libra esterlina", dijo Valentin Marinov, analista de divisas de Citigroup.

A media mañana, el euro subía a US$1,3974 desde US$1,3929 de última hora del miércoles en Nueva York, según EBS. Pero la moneda única ha continuado cotizando tímidamente por debajo del nivel de US$1,40.

El dólar bajaba a 82,50 yenes desde 82,96 yenes, mientras que la libra subía a US$1,5936 desde US$1,5885.

La moneda de Estados Unidos también bajaba a 0,9580 francos suizos desde 0,9610 francos suizos después de tocar un nuevo mínimo de 0,9555 francos suizos, mientras que el euro caía a 115,33 yenes desde 115,55 yenes.