La economía argentina presenta un escenario de recesión con inflación, a lo que se suma un escenario laboral que comienza a mostrar signos de fragilidad.

Así lo advirtió este viernes un reporte especializado que subraya que "la economía entró oficialmente en recesión".

"Según el INDEC, el nivel de actividad disminuyó por segundo trimestre consecutivo (-0,5% sobre el final de 2013 y -0,8% en el arranque de este año), lo que técnicamente define el inicio de una recesión. Las cifras oficiales muestran que la desaceleración que venía registrándose desde mediados del 2013 dejó lugar a una caída del Producto", explicó Matías Carugati, economista en jefe de la consultora Management & Fit (M&F).

El experto subrayó que "para peor, a pesar de la moderación reciente la inflación todavía se mantiene elevada y el mercado laboral comienza a mostrar signos de fragilidad".

Para los economistas Juan Seita y Máximo Pisa, responsables del informe, "la caída del nivel de actividad refleja el menor gasto privado".

"La devaluación de comienzos de año y el endurecimiento monetario posterior estabilizaron el frente cambiario, pero provocaron una pérdida de poder adquisitivo (-4% en lo que va de 2014), encarecieron el crédito y golpearon las expectativas, disminuyendo el consumo privado (-1,2% anual en el primer trimestre)", observaron.

En ese contexto, el reporte hizo hincapié en que "la incertidumbre sobre el rumbo económico y, particularmente, las trabas comerciales también afectaron la inversión, cuya expansión viene desacelerándose desde mediados del año pasado (pasó de expandirse 7,8% en el segundo trimestre de 2013 a 1,9% en el comienzo de 2014)".

Por si fuera poco, la pobre actuación exportadora (-6,4% anual) genera preocupaciones en materia cambiaria y tampoco logra traccionar la economía real, añadió.

A nivel interno, la incertidumbre sobre la economía argentina se traduce en un menor consumo: los datos más recientes muestran bajas en distintos segmentos, particularmente en el mercado automotor.

En este contexto, recordó M&F, el Gobierno está intentando (hasta ahora, sin éxito) reactivar la economía.

El Banco Central volvió a utilizar el tipo de cambio como ancla nominal (desde la devaluación de 16% de enero, el dólar oficial aumentó sólo 1%) y redujo marginalmente la tasa de interés de referencia (que, así todo, se mantiene en torno al 28%).

"Asimismo, renovó la línea de créditos productivos e impuso límites a las tasas de interés de los préstamos al consumo. El ministerio de Economía también se muestra activo para apuntalar el nivel de actividad. Con el aumento de la Asignación Universal por Hijo y la moratoria previsional inyecta recursos entre sectores de mayor propensión al consumo", destacó.

La más reciente medida de estímulo es el plan ProCreAuto, "una línea de crédito blanda del Banco Nación para la compra de automóviles de fabricación nacional. Además de ser una política regresiva (se subsidia el consumo de sectores de ingresos medio-altos/altos), el impacto sería modesto: se estima que el plan generará patentamientos adicionales por 30.000 unidades durante su vigencia, lo que llevaría las ventas anuales a los 700.000 vehículos (27% menos que en 2013, lo que retrotrae el volumen de ventas a niveles del 2010)", explicó.

Para Carugati, "el Gobierno apuesta que el mercado se reactivará con tasas de interés atractivas, cuando la debilidad de la demanda (sobre todo en este segmento de consumo) viene más por el lado de los ingresos y las expectativas".

A ello se suma la disputa judicial que Argentina mantiene con fondos especulativos de inversión en los tribunales de Estados Unidos.

Al respecto, el informe señaló que esa cuestión "puede terminar afectando el desempeño económico".

Sin embargo, consideró que el asunto, por el cual Argentina debería terminar pagando unos US$1.330 millones a bonistas que declinaron ingresar a canjes operados en 2005 y 2010, "se resolverá satisfactoriamente, ya que a ninguna de las partes le conviene que Argentina caiga nuevamente en default".

"Evitar la cesación de pagos reducirá la volatilidad de los activos y el costo financiero, alentando así el ingreso de divisas vía endeudamiento e inversiones. De todas formas, el influjo de capitales a muy corto plazo será moderado, lo cual mantendrá acotados los grados de libertad de la política económica", determinó M&F.

En términos de crecimiento, "ello implica una recesión menos profunda y más corta que la esperada inicialmente, aunque estimamos una caída de 1,2% en el PIB".

"La contracara se experimentará el año próximo, ya que el Gobierno podría contar con las divisas necesarias para expandir la economía sin entrar en una crisis externa, y así mejorar sus perspectivas políticas en un 2015 crucial", con elecciones presidenciales en octubre.

Según datos oficiales, la inflación en Argentina fue de 13,5% en los primeros cinco meses del año, contra el 10,8 previsto para todo 2014 en el Presupuesto. La tasa de desempleo creció a 7,1% en marzo luego de registrarse 6,4% en diciembre, mientras que la actividad industrial cayó 5,8% en mayo pasado en la comparación interanual.