La actividad económica en Chile creció un 2,5% interanual en agosto, una cifra mejor a la esperada y la más alta en seis meses, lo que afianzaría una política monetaria estable en lo que resta del año.

El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec), difundido este miércoles por el Banco Central, representa una importante mejora luego de la expansión del 0,5% anotada en julio, el registro mensual más débil en dos años.

La cifra del octavo mes estuvo apoyada en un repunte del sector manufacturero, la minería, servicios y un favorable efecto calendario, dijo el organismo.

"El Imacec de agosto representa una grata sorpresa luego de registros de actividad que han sido bastante magros desde marzo de este año", destacó en un informe el banco BBVA.

El indicador de agosto, que representa la mayor variación mensual desde febrero pasado -cuando aumentó un 3,1%- se ubicó además por encima del 2% estimado para el octavo mes en un sondeo de Reuters.

El Imacec desestacionalizado de agosto, en tanto, subió un 0,4% respecto del mes precedente.

La medición de agosto contó con un día laboral más que en el mismo mes del año pasado, destacó el Banco Central.

Pese al mejor desempeño mensual, la economía chilena acumuló una expansión del 1,8% entre enero y agosto, en un reflejo del bajo dinamismo de la actividad ante el desplome en el precio del cobre, principal envío del país, y una contracción de las inversiones.

"Estimamos que este buen momento de agosto podría diluirse en gran medida cuando conozcamos el registro de septiembre", dijo BBVA.

Analistas anticipan que las bases de comparación son más exigentes en el noveno mes, lo que podría reflejarse en una posible contracción de la minería y un acotado dinamismo del comercio exterior.

"Los escasos datos parciales disponibles sugieren que la variación debería ser inferior en septiembre, tal vez en torno a 1,8%", dijo el economista Benjamín Sierra, de Scotiabank.

Así, para el tercer trimestre las proyecciones apuntan a una expansión del Producto Interno Bruto cercana a un 1,6 por ciento.

En un intento por contrarrestar el bajo dinamismo económico, el ente emisor ha dejado su tasa de interés referencial estable en 3,5 por ciento este año, aunque ya ha esbozado que mira de manera lejana la opción de relajar su política monetaria para estimular la deprimida actividad.

"En nuestra evaluación, el Banco Central solamente entraría a recortar la tasa si el impulso hacia adelante de la economía se debilita aún más, el peso se mantiene bien anclado y la inflación se mueve más rápido hacia el punto medio objetivo del 3%", dijo Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs.