Buenos Aires. La economía argentina se expandió a un fuerte ritmo en el último año por un compulsivo consumo interno y altos precios mundiales de las materias primas que exporta, además de una sostenida demanda de productos industriales desde su vecino Brasil.

El Producto Interno Bruto (PIB) de la tercera economía latinoamericana creció un 9,2% en el 2010, de acuerdo con las cifras oficiales, que son objetadas por economistas privados y opositores que afirman que la expansión habría sido
algo menor.

La economía de Argentina, mayor proveedor global de aceite y harina de soja y el segundo de maíz, se ha expandido de forma amplia y sostenida desde el 2003, cuando Néstor Kirchner, esposo y antecesor de la actual mandataria, Cristina Fernández, comenzó a gobernar el país.

Sólo en el 2009 la economía local fue afectada por la situación global. Ese año se expandió apenas un 0,9%, según el gobierno, aunque consultores privados afirman que en realidad se contrajo.

A siete meses de unas elecciones en las que se prevé que Fernández compita por un nuevo mandato, el gasto público mantiene un fuerte crecimiento -de un 30% anual- y el consumo doméstico impulsa la actividad, mientras la inflación a altas tasas siembra incertidumbre sobre la sostenibilidad de las políticas expansivas del Gobierno.

La inflación se ha convertido en el talón de Aquiles de la política económica del Gobierno, pese a que tarifas de servicios públicos como el transporte y de distribución de electricidad y gas están virtualmente congeladas desde años, lo que ha disparado el gasto en subsidios.

La inflación para el Gobierno fue del 10,9% en el 2010, pero economistas privados aseveran que el alza del costo de vida trepó un 25%.

El gobierno mantiene virtualmente intervenido el organismo estatal que elabora las estadísticas desde inicios del 2007.