México DF. La economía de México moderaría su expansión en la segunda mitad del 2010 y la inflación podría cerrar el año cerca de 5,25%, dijeron autoridades financieras.

México se está recuperando de su peor recesión desde la década de 1930, gracias a un rebote en la demanda de Estados Unidos por productos hechos en las fábricas mexicanas.

Luego que la economía se expandió alrededor de 4% en el primer trimestre del año, el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, dijo que espera una tasa mayor para el segundo trimestre, para después moderar el ritmo.

"En tasas anuales lo que vamos a ver es una tasa de alrededor de 4% en el primer trimestre, una tasa superior a 5% en el segundo y luego una corrección hacia las tasas más sostenibles de 3,5% en la segunda mitad del año", dijo Werner.

"El sector automotriz ha tenido una recuperación que ha sorprendido favorablemente, ya alcanzando los niveles de producción de antes de la crisis", agregó, en el Foro Reuters sobre Inversión en América Latina.

El gobierno mexicano proyecta una expansión del 4,1% para todo 2010, después de que la economía se contrajera 6,5% el año pasado.

La recuperación mexicana se está dando principalmente por su sector exportador y aún muestra un rezago en el consumo interno, pero Werner dijo que podría haber cifras más positivas hacia adelante.

"Si bien el consumo ha estado creciendo a tasas bajas, esperaríamos que dado el crecimiento del empleo, la estabilidad del salario real y el eventual crecimiento del crédito al consumo, a partir del segundo trimestre veamos que la demanda interna tenga un impacto más importante en el crecimiento", dijo.

Inflación. En materia de inflación, el subgobernador del Banco de México (central), Guillermo Güémez, dijo que el índice de precios podría cerrar 2010 cerca del 5,25%, pero reconoció que se ha reducido el riesgo de contagio en los precios por las alzas en las gasolinas y los impuestos.

Güémez dijo que la inflación podría verse presionada a finales del año por un aumento estacional en los precios de las frutas y verduras, pero aun así estaría dentro del rango esperado por el Banco de México, de entre 4,75% y 5,25%.

"Si empiezan a subir por razones climatológicas básicamente los alimentos frescos, que son los que son volátiles, pues ciertamente pudiera cambiar de dirección la inflación", dijo Güémez durante su participación en el Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina.

Por ahora, el subgobernador de la entidad espera que la relativamente débil recuperación de la economía local y la fortaleza del tipo de cambio mantenga la inflación bajo control.

Güémez dijo que han bajado los riesgos para que se dé una contaminación generalizada en la formación de precios de la economía por alzas este año en las gasolinas y en los impuestos, uno de los temores recurrentes del banco central en sus comunicados de política monetaria.

"Vemos que la probabilidad que se den (efectos de segunda ronda en los precios) es relativamente menor", dijo.

La inflación de México medida a tasa anual se desaceleró a 4,27% hasta abril, su primera baja desde diciembre del año pasado.

La baja en los precios reforzó la expectativa de que el banco central podría esperar al menos hasta noviembre para subir la tasa referencial de interés, que mantiene desde julio del año pasado en 4,50%.

"Realmente no podría yo decir qué vamos a hacer, ni la semana que entra, ni dentro de 15 días", dijo Güémez sobre el futuro de la política monetaria.

"Una cosa es lo que esperamos ahorita y otra cosa es imponderables que pudieran suceder en el tiempo y que nos llevaran a tomar acciones de política monetaria, a medida que veamos presiones inflacionarias", agregó.