Ciudad de México. La rampante inseguridad de Venezuela, que en Caracas rebasa los indicadores de Bagdad, combinada con el estrangulamiento de la economía, manejada mediante decretos opuestos a las leyes del mercado por el gobierno de Nicolás Maduro, aunada a la insatisfacción social por la falta de libertades, está llevando al país sudamericano a un laberinto de difícil salida.

El analista político y escritor Moisés Naim comentó para radio Duna de Chile que “lo que está pasando en Venezuela es una tragedia humana gigantesca”.

Al menos internet está llena de imágenes y videos de lo que está sucediendo, ya que, por desagracia, se debe recurrir a las redes sociales porque Maduro ha cerrado todos los medios y sólo transmiten en cadena lo que él les obliga a difundir de sus discursos.

“Chávez dejó un legado tóxico para Venezuela, aunque Hugo (Chávez) viviera y estuviera en el poder, se tendrían más o menos los mismos problemas, es un gobierno que no puede funcionar y no puede garantizar una seguridad mínima a los ciudadanos; en este país todos los ciudadanos de todas las clases sociales, cuando salen a la calle todos los días, corren el riesgo de ser asaltados y hasta secuestrados. Caracas tiene un índice de homicidios mayor que el de Bagdad y en general Venezuela tiene un índice de homicidios de los más altos del mundo”, recalcó.

Arrasada

El principal problema es la inseguridad. Luego está la economía, la cual está devastada: Chávez dejó una economía arrasada con una inflación oficial de 56%, aunque el alza de precios extraoficial es mucho más alta, dice Naim.

El Global Economic Outlook and Strategy, de Citi Research, proyecta que la inflación en el país sudamericano se ubicará este año en más de 75% y que la economía caerá 1%, después de haber crecido 1,5% el año pasado, mientras que la demanda doméstica lo hará en 1,1% y el desempleo crecerá de 5,6% el año pasado a 6,2% este año.

Iliana Rodríguez, experta en derecho internacional, del Tecnológico de Monterrey, explicó a
Excélsior que “lo que pasa en este país no solamente es un bache económico en donde el gobierno ha ahuyentado la inversión externa, ya que se ha dedicado a expropiar sin el pago correspondiente, de acuerdo al valor comercial a las empresas ahí instaladas, lo que llevó a firmas como la mexicana Cemex a recurrir a tribunales internacionales”.

Los capitales salieron de Venezuela y este año Citi estima que la inversión fija bruta caerá 3,5%.

Del miedo a la protesta

“En paralelo, hay un tema importante de la inseguridad social que es lo que ha llevado a la gente a las calles. Estamos observando a un presidente que está representando a las cúpulas de poder venezolanas y a los militares, pero no satisface las demandas del pueblo”, expresa Iliana Rodríguez.

La académica expone: “Al presidente venezolano le ha quedado grande el puesto, al lado de lo que representaba Chávez, que era un hombre educado en el ejercicio militar, que era un hombre ilustrado y que podía dominar con un lenguaje accesible a las masas. Esto no lo ha podido lograr Maduro, que es un líder que apenas terminó la secundaria y que proviene del sindicalismo, sin menospreciar a este gremio”.

Naim reconoce que en el país sudamericano hay desabasto de todo, “los niños pasan semanas sin poder tomar leche, todos los días hay escasez de la dieta básica, de los ingredientes necesarios, aceite, harina, azúcar no hay; medicinas no hay si uno tiene un familiar con diabetes o una enfermedad crónica no hay las medicinas. Si una persona tiene un accidente o hay que operar de apendicitis no hay los medicamentos ni los instrumentos para hacerlo. Los índices de mortalidad en los hospitales están por las nubes. Y finalmente hay una economía reprimida.”

Cuestionada sobre si el origen del problema es político o económico, Iliana Rodríguez expuso que este tipo de situación se ha visto en Egipto y Túnez, cuando se desató la revolución de la Primavera Árabe, el caldo de cultivo de la revuelta social se produce por la insatisfacción económica. “Recordemos que es un hombre que se inmola porque se le impide vender en la plaza pública y ante la imposibilidad de satisfacer sus necesidades y las de su familia decide inmolarse en protesta contra el gobierno, esto es lo mismo que está sucediendo en Venezuela la gente empieza a protestar cuando está viendo socavada su economía de forma directa y a esto se agrega la violencia y la inseguridad, lo que significa una doble tortura para el pueblo venezolano”.

Previo a las elecciones el gobierno repartió mucho dinero a la población y llevó su déficit fiscal a 11% del PIB para 2014.

Incentivos perversos

Los especialistas reconocen que Maduro busca gobernar por decreto y califican al suyo como un régimen autoritario que ni siquiera es concebido como una socialdemocracia. En los últimos años se ha aprobado una cascada de decretos a favor de los trabajadores, culminando en una ley laboral de 2012 conocida como la LOTTT. Ésta incluye una prohibición virtual a los despidos, una semana laboral más corta y mejorados beneficios vacacionales y de maternidad.

Según la LOTTT, la seguridad de empleo está virtualmente garantizada después del primer mes. El resultado, dicen los empleadores, ha sido tasas de ausentismo que van de 15% al 40% de la fuerza laboral, dependiendo de la industria y la época del año. Bajo estas circunstancias, la mayoría de las empresas se muestran renuentes a contratar.

Hay una clara presencia del gobierno cubano, incluso hay efectivos de Cuba en las manifestaciones. Hay todo tipo de evidencias que muestran que el gobierno de la isla participa activamente en el entrenamiento militar y la organización y activamente en la represión que está ocurriendo. Para Cuba es muy importante mantener en Venezuela un gobierno que los siga apoyando financieramente y con petróleo.

En un reciente artículo sobre Venezuela, el semanario británico The Economist expone que el año pasado, durante lo que califica como una torpe transición política tras la muerte de Chávez, el Banco Central intensificó la impresión de dinero para financiar el gasto público, elevando la inflación.

Un dólar se vende entre 75 y 80 bolívares en el mercado negro, hasta siete veces el tipo de cambio oficial.

Venezuela tiene reservas de divisas menguantes. Las de oro y reservas extranjeras del país, que se situaban en casi US$30 mil millones a fines de 2012, se habían reducido a poco más de US$21 mil millones en enero pasado.

Los especialistas exponen que lo primero que hay que hacer en Venezuela es parar la violencia y el único que lo puede hacer es el gobierno; segundo, se debe liberar a los estudiantes, y tercero, iniciar un diálogo político ya que el país está dividido de una manera muy profunda.