Aunque son hechos que ocurrieron y ocurren a miles de kilómetros de distancia, finalmente el terremoto y el tsunami de Japón, los problemas en la economía griega y más cerca, la baja calificación otorgada a la economía estadounidense, tendrán un efecto directo sobre la economía salvadoreña y la llevarán a una desaceleración.

Así lo apunta el informe de coyuntura que presentará esta semana la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social Fusades.

De acuerdo con el documento, la debilidad en los sectores de exportación, las remesas y la inversión extranjera serán los que provocarán el declive que se verá reflejado durante el primer semestre del próximo año dijo Pedro Argumedo, gerente del área microeconómica de Fusades.

Al mes de junio, según el último informe del BCR, las exportaciones de El Salvador reportaban un 26% de crecimiento; mientras que las remesas registraban un alza de 4,5%. Sin embargo, a partir de lo que está sucediendo en Estados Unidos, principal socio comercial de El Salvador y residencia de más de dos millones de salvadoreños que envían remesas, los números, hasta ahora en negro, pueden pasar a rojo, según Argumedo.

Por otra parte, aunque el precio del petróleo tenderá, muy posiblemente, a reducirse, los precios tanto del café como los del azúcar caerán.

A nivel interno, se puede prever, según el informe, que la criminalidad e inseguridad seguirán siendo un importante freno a las inversiones tanto locales como a la Inversión Extranjera Directa y, en términos de política fiscal, que el gobierno continuará gastando más de lo que recibe dijo Álvaro Trigueros, gerente de la sección macroeconómica de Fusades.

Esos gastos corrientes se reflejan en los subsidios generalizados y los ajustes salariales que han llevado al gobierno a que la deuda crezca en unos $3,000 millones y el déficit fiscal se ubique en unos $900 millones, una cifra que representa 4,2% del PIB.

Los analistas prefieren no dar una cifra precisa de cuanto será el porcentaje del PIB al cierre de 2011, pero recomiendan al gobierno retomar la agenda de crecimiento que incluya el apartado de generación de empleo en El Salvador, nación que en 2012 vivirá un proceso de elecciones que pudiera traer más inconvenientes para la economía local.