La expansión de 3,5% de la economía de Uruguay en 2014 confirma el desacoplamiento de ese país frente a la región, que verifica una fuerte desaceleración, concluye el Comité de Coordinación Macroeconómica.

En un informe que recoge la prensa local, el Comité, que reúne al ministerio de Economía y el Banco Central (BCU), evalúa positivamente el último dato anual de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Ese incremento se da "en el marco de una economía global más compleja y con riesgos crecientes y de un entorno regional caracterizado por la falta de crecimiento y una mayor incertidumbre".

"En ese sentido, se valoró el hecho de que la economía doméstica está experimentando una menor exposición a los vaivenes de los países de la región", agrega el documento.

Se trata de "una suerte de desacople relativo de la misma, derivado, entre otros factores, de las fortalezas construidas en materia productiva, financiera y macroeconómica en general".

El informe visualiza "desafíos asociados a la desaceleración global y al retroceso regional, así como a la continuidad (aunque a ritmo pausado) del desmantelamiento de la política monetaria expansiva de Estados Unidos, en un contexto de repunte de su economía".

"En este marco se espera que en los próximos meses continúe la depreciación del peso uruguayo evitando desalineamientos cambiarios que podrían afectar la evolución del nivel de actividad y el empleo", añade el Comité.

Además, las autoridades económicas llaman a mantener "el balance de los objetivos de la política económica, que incluyen la estabilidad de precios, la sustentabilidad de las cuentas públicas y la competitividad global de la producción doméstica".

Ese objetivo "obliga a asegurar la consistencia de las herramientas de la estrategia macroeconómica, particularmente las políticas fiscal, monetaria y de ingresos".

A partir de ese análisis, el Comité de Coordinación Macroeconómica "entendió conveniente mantener el rango objetivo para la inflación del 3% al 7% en el horizonte de política de 24 meses".

El déficit fiscal se sitúa en 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB) a febrero mientras la inflación asciende a 7,55% en el año móvil a marzo.

Con el dato positivo del año pasado, la economía uruguaya encadenó 12 años de crecimiento sin interrupciones.