El Obsrvador de Uruguay. La revista británica The Economist elogió en su última edición el desempeño de la economía uruguaya, que en 2017 creció por 15° año consecutivo.

El Producto Interno Bruto (PIB) se expandió 2,7% el año pasado, según los datos publicados la semana pasada por el Banco Central (BCU).

La publicación destaca que mientras Argentina y Brasil "festejan" cuando aparece alguna noticia económica favorable tras "largas" recesiones, en el "diminuto" Uruguay eso ya no es algo que genere sorpresa.

Agrega que el crecimiento del país desde 2011, cuando los precios mundiales de las materias primas comenzaron a caer, "avergüenza" a sus vecinos. "Su éxito muestra el valor de la apertura, las instituciones fuertes y la inversión en know-how", dice la nota.

La publicación recuerda la crisis financiera de 2002 y la importancia del rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI) que evitó caer en cesación de pagos. Con ello ganó mucha confianza de los inversores, en opinión de Jesko Hentschel, director del Banco Mundial para Argentina, Paraguay y Uruguay.

Por otro lado, el artículo destaca la diversificación que ha logrado la economía uruguaya y señala que en 2005 con la llegada del Frente Amplio al gobierno, comenzó un esfuerzo por "desacoplar" al país de sus vecinos.

 

Pone como ejemplo que se crearon regímenes impositivos especiales y se instalaron "zonas económicas" (zonas francas) para atraer inversión. En paralelo el país incursionó en sectores de la industria como el software y servicios audiovisuales que se exportaron a mercados extra región, reduciendo la dependencia de los países vecinos.

Otra parte del artículo da cuenta que los gobiernos frenteamplistas se "apegaron" a políticas económicas ortodoxas e introdujeron prácticas que hacen que el país sea atractivo para los inversionistas. Entre ellas, menciona mantener los "impuestos bajos" y la independencia del poder judicial frente al poder político.

"La fórmula ha funcionado", destaca la nota y explica que Uruguay siguió creciendo pese las recesiones de Brasil y Argentina.

De todas formas, menciona que el crecimiento cayó en 2015 y todavía no recupera el nivel de años anteriores. También da cuenta que la economía "parece demasiado dependiente" de las exportaciones. En relación a la inflación (7%) y el déficit fiscal (3,5%) considera que son registros "demasiado altos".

Sobre el final, lo nota menciona el reclamo de sectores rurales que exigen impuestos y precios de la electricidad más bajos. Esas protestas, explica, han llevado los niveles de aprobación del gobierno a mínimos históricos.