Buenos Aires.- El economista argentino, Jorge Marchini, consideró que los mercados emergentes, incluida Argentina, deben evitar ser invadidos por "capitales golondrinas" e inversiones de tipo "especulativas" que generen inestabilidad.

Consultado por Xinhua acerca de la depreciación récord que sufrió la lira turca esta semana y las eventuales repercusiones en Argentina, Marchini dijo que los mercados enfrentan "enormes cambios" debido a nuevas situaciones geopolíticas y tensiones comerciales que los conducen a una fuga de capitales y a la depreciación de sus monedas.

No obstante, señaló que sobre todo los países periféricos "tienen que lograr una posición propia para no ser invadidos por 'juegos financieros' que no se corresponden con necesidades de inversión o apoyo financiero a proyectos de infraestructura o mejoramiento económico".

"Hay muchas inversiones de tipo especulativas, que en última instancia son ingresos, son flujos que generan ingresos fuertes y revalúan monedas, pero también desubican los mercados financieros y propician luego rápidas salidas que descalifican las economías", sostuvo el coordinador para América Latina del Observatorio Internacional de la Deuda.

Turquía sufrió esta semana una devaluación de la lira frente al dólar superior al 5% y, aunque cerró con una mayor estabilidad el viernes, la moneda acumula una depreciación del 40 por ciento en lo que va de año.

El país euroasiático enfrenta tensiones con el gobierno de Estados Unidos que anunció hace unos días el aumento de tarifas al aluminio y al acero turco en 20 y 50%, respectivamente.

Mientras tanto, el dólar en Argentina avanzó unos 63 centavos al cierre de la semana para ubicarse en 30,43 pesos por unidad, con lo cual la moneda local acumuló una depreciación superior a 62% en el octavo mes del año.

Para el también vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana, el gobierno argentino ha tomado medidas conducentes a distender el mercado cambiario, orientadas sobre todo a generar confianza en los inversionistas.

"La forma ha sido, por un lado, aumentar las tasas de interés a un 45%, que se convierte en un récord de tasas de interés en colocaciones de corto plazo; también ha anunciado una mayor reducción del gasto público a través de medidas de incentivos de fondos y de reembolso de exportación", señaló.

"Esto es una posibilidad de transmitir confianza en el sentido que la disciplina fiscal es algo que también pide el Fondo Monetario Internacional (FMI)", organismo con el cual Argentina acordó un programa financiero por US$50.000 millones.

El tercer elemento citado por Marchini refiere al hecho de que el gobierno haya solicitado y conseguido de parte del FMI "la posibilidad de usar parte de las reservas del Banco Central de (la República) Argentina (BCRA) para hacer una mayor intervención en el mercado cambiario".

Tras el anuncio del Ministerio de Hacienda y Finanzas de dejar de ofertar dólares provenientes del crédito del FMI en el mercado cambiario, el BCRA ha vuelto a vender de sus reservas y solo el pasado miércoles realizó tres intervenciones consecutivas en el mercado para ofertar unos US$780 millones.

De manera paralela, el BCRA realizó un aumento progresivo de los encajes bancarios con el fin de absorber liquidez en pesos y aumentar la demanda de la moneda local con el propósito de contener la escalada de la moneda estadounidense.

Marchini observa un escenario distinto en Turquía, donde puntualiza diferencias con Argentina en el tratamiento de la situación a pesar de las similitudes, ya que "ambos comparten altos déficits de cuenta corriente y una fuerte exposición hacia la suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos".

"En el caso de Turquía la actitud ha sido más firme, más encaminada a tomar mayores controles, asegurar la actividad económica interna y buscar alternativas en el caso de fondos internacionales además de poner diques de contención a la fuga de capitales", precisó el economista.

Marchini consideró que la situación de Argentina es "delicada" y "difícil de pronosticar en el futuro", al enfatizar que el endeudamiento argentino deja de ser en moneda local para convertirse en deuda en divisas, lo cual "expone aún más la economía local al contexto internacional".