Si bien Uruguay se verá beneficiado por la diferenciación que harán los mercados entre países fuertes y vulnerables, su exposición a Brasil y sus problemas –incluso más que su cercanía a Argentina y sus problemas estructurales– obligarán a acompañar la suerte del país vecino.Así se refirió el economista jefe para América del Sur de BBVA Research, en diálogo con El Observador.

A continuación, un resumen de la entrevista. La reducción de los estímulos monetarios en EEUU significó un cambio en la percepción de los inversores, especialmente sobre los países emergentes.

-¿Cómo ve usted este nuevo escenario?

-Hay un cambio indudable del entorno internacional. El inicio de la retirada del estímulo monetario va a significar condiciones financieras menos favorables para las economías emergentes. Pero no hay que olvidar que van a seguir siendo condiciones favorables. Esperamos que la suba de las tasas se inicie recién a mediados de 2015, conforme el ciclo estadounidense se consolide.Pero ha tenido un efecto ya sobre los mercados, en particular sobre los emergentes.

Al principio hubo un poco de incertidumbre y un movimiento de precios sincronizado entre las economías, de mayo a junio, cuando se empezó a especular al respecto. Pero después hubo una diferenciación: un continuado deterioro en algunas economías que se veían más vulnerables, como Turquía, Brasil, India, Indonesia, pero no en aquellas economías cuyos fundamentos son sólidos y las políticas económicas siguen siendo prudentes, como los países de la Alianza del Pacífico. Si bien se espera una depreciación en las economías más vulnerables, en países como Perú o Colombia se podría hablar prácticamente de una estabilidad en el tipo de cambio.

-¿En qué grupo ubicaría a Uruguay?

-El desequilibrio externo de Uruguay es bastante grande, de los más grandes de la región, pero está financiado completamente con inversión extranjera directa, que no es volátil; está ahí para aumentar inversión, y, por lo tanto, capacidad productiva hacia adelante. Eso disminuye muchísimo la vulnerabilidad que uno asociaría a un déficit externo de 5%. Está dentro del grupo de países de fundamentos fuertes y por ende la reducción de los estímulos monetarios en EE.UU. no va a ser un factor que lo afecte demasiado.

Ahora bien, a diferencia de los países de la Alianza del Pacífico, Uruguay está muy integrado en el vecindario, en especial con Brasil.  En ese sentido, va a tener que acompañar la expectativa de depreciación del tipo de cambio entre 5% y 10% este año para ese país, en cierta medida para recuperar parte de la competitividad perdida en los últimos dos años. Uruguay es la excepción a este patrón que comentaba antes, porque a pesar de tener fundamentos sólidos, la integración con Brasil va a arrastrar a Uruguay por el lado del tipo de cambio, aunque no por el de la vulnerabilidad.Usted ubica a Brasil en el grupo de países vulnerables.

-Y si a eso se suma que Argentina enfrenta serios problemas en su economía, ¿qué efecto tendrá la coyuntura regional sobre Uruguay?

-Yo focalizaría más la atención en Brasil. Habría que estar más atentos a lo que pase allí que en Argentina.

El vínculo de la economía uruguaya con la argentina se redujo muchísimo en los últimos 15 años. El vínculo comercial se ha reducido, los vínculos financieros no son ni sombra de lo que fueron en el año 2002. Quizá por el lado del turismo todavía existe una vinculación importante, pero incluso allí hubo un cierto grado de sustitución de los turistas que llegan a Uruguay por turistas que incluso terminan gastando más per cápita que el argentino medio.

El caso de Brasil es más importante para Uruguay. Si bien también se redujo la integración respecto a lo que era hace 15 años –debido a un proceso deliberado y positivo de diversificación de mercados–, sigue siendo muy importante. Va a continuar creciendo muy moderadamente, como en los últimos dos años.

Esperamos una tasa de 2,5% en este año electoral. Ya no vamos a ver en los próximos dos años crecimiento de 6% como los que nos tenía acostumbrados. El modelo de crecimiento de Brasil, basado en el consumo y el crédito, está dando señales de agotamiento. Hay un límite natural al aumento del grado de endeudamiento que puede alcanzar una familia para financiar el consumo. Creemos que ese límite se está alcanzando y que van a ser necesarias una serie de reformas. Mientras no se hagan, solo podemos esperar un crecimiento moderado.

Probablemente tengamos una continuación del ajuste monetario y un ajuste fiscal en 2014, que lleven a un crecimiento de 1,9%. Eso va a implicar un reto de mayor diversificación de destinos para Uruguay. Creo que está preparado para hacerlo y que solo puede ser positivo para el país.