La agrupación de economistas que conducen Fernanda Vallejos, Alejandro Robba y Agustín D'Attellis, precisó que de acuerdo con las declaraciones de los referentes de Macri, Carlos Melconian, Rogelio Frigerio, Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger, Miguel Kiguel y Pablo Rojo, las principales medidas que se tomarían en caso de ganar las elecciones son "devaluación, ajuste de tarifas, reprivatización de empresas públicas, políticas fiscales y monetarias contractivas y toma de deuda externa".

“Con nuestra propuesta lo que va a suceder es que subirá el dólar oficial, que prácticamente no afecta a nadie, y van a bajar los otros que afectan a la gran mayoría de la población”, explicó Prat Gay.

En ese sentido, desde La Gran Makro señalaron que "el valor del dólar oficial afecta a la gran mayoría de las transacciones de la economía", porque indicaron que "el comercio exterior, fuente principal de divisas, se realiza al tipo de cambio oficial y así sucede también con las operaciones financieras legales, no con las del llamado 'dólar blue', que son ilegales".

Por lo tanto, advirtieron que "es un engaño, entonces, decir que devaluar 50% el dólar oficial por donde se realizan la casi totalidad de las operaciones en divisas, no tiene ningún impacto en los precios".

Destacaron que "otra propuesta que forma parte del programa de Macri es el endeudamiento externo masivo", y al respecto subrayaron que "no es algo nuevo" para el candidato de Cambiemos.

"En la ciudad de Buenos Aires, cuando Macri asumió a fines de 2007, el pasivo público era de U$S 458,1 millones, y en la actualidad esa cifra asciende a U$S 1.904,3 millones, es decir que trepó 316%, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) porteño creció sólo un 168%", precisaron los analistas.

Asimismo, remarcaron que "esta situación se agrava si consideramos que 98% de los compromisos financieros asumidos por el gobierno de la Ciudad están en moneda extranjera o en títulos atados al valor de esa divisa".

"Queda claro que la vuelta al endeudamiento externo significaría un retorno al predominio del sector financiero y un paso atrás en el proceso de industrialización", sostuvieron Vallejos, Robba y D'Attellis, al tiempo que indicaron que "los niveles salariales más bajos, la reducción del gasto público, los aumentos de tarifas y la eliminación de todo tipo de política comercial de protección a la industria nacional en una coyuntura de baja de precios internacionales y de recesión en Brasil, conllevarían un fuerte proceso de destrucción industrial".

Además, señalaron que "la quita de subsidios a los servicios públicos como gas y electricidad es otra forma de ajuste “disfrazado”, y aseguraron que con esta medida "los sectores de bajos y medianos ingresos sufrirían una merma importante de sus ingresos y por ende de su capacidad de consumo".