Quito. Con el fin de explicar la ejecución del presupuesto, hace un mes, el ministro de Finanzas, Fausto Herrera, llegó a la Asamblea a contar una buena y una mala noticia. La buena: en el primer semestre del 2015 se habían conseguido los créditos que requería el Estado. Y la mala: para la segunda mitad del año el índice riesgo país se había disparado y la consecución de préstamos se complicaba.

Este índice fue creado por la firma estadounidense JP Morgan (lo denominan Emerging Markets Bond Index, EMBI) y mide la capacidad de una nación para pagar sus deudas, al tiempo que establece un costo referencial del financiamiento en el exterior; por ejemplo, a través de la colocación de bonos o créditos particulares.

Los prestamistas antes de aceptar cualquier desembolso consultan el puntaje del riesgo país para fijar el interés que cobrarán por su dinero.

Según el indicador, el riesgo país para Ecuador se ubicó en 1.179 puntos hasta el jueves pasado. Apenas superado en la región por Venezuela, que llegó a los 2.646 puntos.

Representa el costo que finalmente tendrá el dinero. Al EMBI se le suma la tasa que se paga en el mercado por los bonos del tesoro de Estados Unidos.

De este modo, con el índice actual, Ecuador podría obtener financiamiento en el exterior a cerca del 14% o 15%, una tasa alta si se la compara con los préstamos de organismos internacionales (a menos del 10%) o los de otros países de la región.

Argentina y Brasil llegaron en esta semana a los 480 y 398 puntos en el EMBI; mientras que México, Colombia, Panamá, Perú y Uruguay se mantuvieron por debajo de los 300.

Para el exministro de Finanzas Mauricio Pozo, con quien coinciden varios analistas que exigen al Gobierno bajar la confrontación y el gasto, mientras más alto se mantenga el riesgo país no solo que hay menos posibilidades de créditos convenientes, sino que más lejos estarán los inversionistas.

El 14 de octubre pasado, en la Asamblea, el propio ministro Herrera ejemplificaba así el impacto del riesgo país: “Si hoy saliera a colocar bonos tendría unas tasas de 17%, 18%”. Su pesimismo se veía justificado en que Ecuador había llegado el 1 de octubre a su nivel más alto del año: 1.498 puntos.

Jaime Carrera, experto del Observatorio de la Política Fiscal, duda de los intentos del Gobierno por mejorar su imagen exterior pues, por el lado económico, insiste en que es insostenible el actual modelo de gasto público y, por el político, señala que es contradictorio invitar a los inversionistas y prestamistas a confiar en el Ecuador cuando al mismo tiempo hay inestabilidad interna.

En esta semana, el ministro Herrera salió en “gira de medios” para explicar los déficits del presupuesto del 2016 y al detallar los escenarios para el nuevo financiamiento señaló que una de sus prioridades será reducir el riesgo país.

En los últimos años, el EMBI se había situado, la mayor parte del tiempo, en menos de mil puntos hasta el 6 de agosto pasado cuando subió a 1.019.

Herrera ha anunciado que tratará de hacer su parte para bajar el EMBI. Por ejemplo, pagar en diciembre $ 650 millones por el vencimiento de los Global 15, con lo que se mostrará al mundo como buen pagador. La consecuencia de sus intentos, explicó, no solo será que el Estado pueda obtener créditos más baratos, sino también que el sector privado encuentre financiamiento exterior en mejores condiciones.