Washington. Legisladores quedaron en un punto muerto sobre derivados este jueves mientras luchaban por dar los toques finales a su histórica revisión a las normativas financieras de Estados Unidos.

Legisladores demócratas y funcionarios de gobierno se esforzaban por encontrar terreno común en una controvertida propuesta para obligar a los bancos a desprenderse de sus lucrativas operaciones de swap.

"Fui a una reunión que duró por tres horas y todo lo que conseguí fue una migraña", dijo el representante demócrata Collin Peterson.

Decenas de demócratas amenazaron con votar contra la iniciativa final, la mayor revisión a las normas de Wall Street desde 1930, si contenía la prohibición sobre los swaps. Pero la auspiciadora de la medida, la senadora demócrata Blanche Lincoln, insistió que ésta permanecería.

Los demócratas enfrentan una gran presión para que resuelvan el asunto y completen su trabajo en la iniciativa en las próximas horas, antes de que Obama discuta temas de recuperación y reforma con líderes de otras potencias económicas en la cumbre del G20 que se realizará en Canadá.

La aprobación de la ley daría una victoria legislativa a los demócratas, tal como lo fue la reforma al sistema de salud, de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

Los esfuerzos de Europa para presentar un frente unido en materia de regulación se vieron obstaculizados este  jueves cuando legisladores y diplomáticos no lograron llegar a un acuerdo en normas sobre los fondos de cobertura.

Temas pendientes. En Washington, los legisladores trabajaron hasta ya entrada la noche para resolver el punto muerto sobre los derivados.

Ellos aún deben abordar la denominada "ley Volcker", que limitaría las operaciones y actividades de inversión de los bancos.

Ambas propuestas buscan evitar futuros rescates, al separar los depósitos en los bancos que han recibido rescates de los contribuyentes de la actividad de mercado más riesgosa.

Senadores demócratas propusieron un compromiso que daría a los reguladores menos flexibilidad para aplicar la prohibición operativa, pero que también permitiría a los bancos mantener pequeñas participaciones de inversión.

Los representantes que integran el panel que debe fusionar las iniciativas de reforma de ambas cámaras aún deben considerar la propuesta.

La reescritura de las regulaciones -que suma casi 2.000 páginas- busca evitar que se repita una crisis como la que llevó a la economía global a una profunda recesión y condujo a rescates bancarios pagados por los contribuyentes.

De ser aprobada, impondría una fiscalización más estricta a la industria y reducir ingresos por miles de millones de dólares.

Los cabilderos de Wall Street no han logrado bajar el tono a la ley, ya que los demócratas tienen la presión de la ira de la opinión pública tras los millonarios rescates a la industria financiera.

Sin embargo, algunos miembros de la comisión podrían suavizar algunas de las propuestas más estrictas para conservar el apoyo de los legisladores más de centro, cuyos votos serán necesarios para que la ley final sea aprobada en las dos cámaras.

Bajo un acuerdo alcanzado en materia de capital bancario, los bancos tendrían cinco años para cumplir sus nuevos requisitos, y las entidades con menos de US$15.000 millones en activos quedarán exentas.

Cerca de US$118.000 millones en activos bancarios no clasificarán bajo los nuevos requisitos de capital según Moody's.