Washington. El secretario de Defensa, Leon Panetta, prometió este miércoles que el recorte de US$350.000 millones en los gastos de defensa acordado esta semana no será realizado de una "forma apresurada y mal concebida" que pudiera afectar la seguridad nacional en Estados Unidos.

Pero en un mensaje a las tropas estadounidenses alrededor del mundo, Panetta dijo que una segunda ronda de potenciales recortes de hasta US$500.000 millones en el gasto de defensa era "completamente inaceptable" y trabajaría para que el gobierno encuentre una alternativa basada en el sentido común.

Según un acuerdo logrado esta semana para aumentar el límite del endeudamiento de Estados Unidos, aprobado por el Congreso y firmado el martes por el presidente Barack Obama, el Pentágono tendrá que reducir su presupuesto en US$350.000 millones durante la próxima década.

El Departamento de Defensa podría ser afectado por otra ronda de recortes de hasta US$500.000 millones si el Congreso no logra aprobar a fin de año nuevas medidas de ahorro gubernamentales, que deberán ser identificadas en los próximos meses por una comisión especial.

El acuerdo busca forzar al Congreso y al presidente a comprometerse con medidas para reducir más el déficit o, de lo contrario, enfrentar una situación que tanto republicanos como demócratas consideran inaceptable.

Panetta, en su mensaje a las tropas, dijo que la ronda inicial de recortes estaba en línea con la reducción de gastos de US$400.000 millones en doce años solicitada por Obama en abril. El Pentágono ya estaba revisando alternativas para lograr esos recortes, que ahora serán reemplazados por la meta de US$350.000 millones de dólares.

"Creo que podemos implementar esas reducciones y mantener la excelencia de nuestras fuerzas armadas", dijo Panetta. "Pero para hacer eso, los recortes de gastos deben basarse en una estrategia y una política sanas".

El secretario de Defensa dijo que no lograr un compromiso sobre una mayor reducción del déficit "podría disparar una ronda de recortes generalizados que podrían hacer un daño real a nuestra seguridad, nuestras tropas y sus familias, y nuestra capacidad de proteger la nación".

Los militares de mayor rango han dicho recientemente en audiencias en el Congreso que el recorte de gastos de US$400.000 millones requerido por Obama era difícil, pero posible. Sin embargo, advirtieron que reducir los gastos más allá de esa cifra exigiría un replanteo estratégico del uso que Estados Unidos hace de sus fuerzas armadas.

El almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo el martes a periodistas en Bagdad que esperaba que la mayor parte de los recortes fueran en compras, como los sistemas de armamento que el Pentágono está desarrollando o espera comprar.

"Tenemos que cuidar de nuestra gente. Tenemos que financiar las batallas en las que estamos metidos", señaló. "Creo que una parte significativa de las cosas que compramos (...) será desacelerada o eliminada".

El gasto anual en defensa de Estados Unidos ha crecido en unos US$300.000 millones en términos reales desde el 2001, cuando el presupuesto rondaba los US$330.000 millones.

Los analistas que estudian cómo reducir los gastos de defensa suelen centrarse en los costos de personal, el programa de armas nucleares y los proyectos de armas de alto perfil, dijo el Center for Strategic and Budgetary Assessments en un informe reciente.

Los costos de personal, incluyendo paga y atención médica, rondan los US$250.000 millones, o 45% del presupuesto base del Pentágono. Despedir a unos 200.000 empleados civiles y militares permitiría ahorrar unos US$50.000 millones hasta el 2015, según analistas del Center for American Progress.