Washington. Los dos máximos representantes republicanos en el Senado de Estados Unidos se negaron el domingo a incluir un alza de impuestos en un acuerdo para elevar el límite de la deuda fiscal y reducir el déficit presupuestario, un día antes de una cita con el presidente Barack Obama.

Sin embargo, los senadores dijeron que el enfrentamiento no debía llegar hasta último minuto.

Obama se reunirá por separado el lunes con los líderes republicano y demócrata del Senado para intentar revivir las negociaciones que colapsaron el jueves, cuando los republicanos las abandonaron debido a las exigencias de los demócratas sobre aumentos tributarios.

Enviando un mensaje a Obama en entrevistas con programas informativos el domingo, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, y su segundo al mando, Jon Kyl, presentaron un frente unificado exigiendo reducciones de gastos y oponiéndose a alzas de impuestos.

"Tenemos un problema de gasto. No tenemos un problema porque gravamos muy poco", indicó McConnell en el programa "This Week" de la cadena ABC.

"Necesitamos dejar de pedir préstamos, dejar de gastar y dirigirnos en la dirección adecuada. Lanzar más impuestos fiscales (...) simplemente no entregará un resultado deseable, y no será aprobado", agregó McConnell.

Obama señaló el sábado que seguía comprometido en trabajar con el Congreso para resolver el problema de deuda del Gobierno, pero el foco podría no estar sólo en las reducciones de gastos, como exigen los republicanos.

El límite de deuda estadounidense, actualmente en US$14,3 billones, debe ser aumentado antes del 2 de agosto o el Departamento del Tesoro se quedará sin dinero para pagar las deudas de la nación.

Un cese de pagos de su deuda podría hundir los mercados a nivel global y elevar el riesgo de otra recesión en Estados Unidos.

"Una de las razones por las que nos estamos reuniendo mañana (lunes) es que creo que tanto demócratas como republicanos quieren llegar a un acuerdo y ponerle fin pronto a la negociación. No tiene que llegar hasta último minuto", indicó McConnell.

"Necesitamos forjar algo que realmente sea aprobado y haga una diferencia, impresione a Standard & Poor's y Moody's y las agencias de calificación que están por rebajar la nota crediticia de Estados Unidos por primera vez en nuestra historia", añadió.

El déficit federal estadounidense se encuentra en US$1,4 billones, entre los niveles más altos de deuda respecto al tamaño de su economía desde la Segunda Guerra Mundial.

Los demócratas han disminuido sus exigencias respecto a que las tasas impositivas a la renta personal deben subir para los más adinerados para terminar con los beneficios tributarios en una amplia gama de artículos, desde aviones corporativos hasta subsidios al petróleo y el gas.