El gobierno de Juan Manuel Santos se compromedió este miércoles con el del mandatario Barack Obama a introducir cambios en la legislación laboral y penal para proteger a los sindicalistas y trabajadores colombianos.

De concretarse este anuncio, se espera que el Legislativo de Estados Unidos apruebe el tratado comercial en el segundo semestre de este año, y la firma se podría presentar días después de la aprobación. El pronunciamiento se conoce previo a la reunión que sostendrán este jueves los dos presidentes, según informa El Espectador, con información de AFP.

El presidente estadounidense, Barack Obama, recibirá a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos para superar los obstáculos para cerrar el Tratado Libre Comercio (TLC) bilateral.

"El presidente Obama y el presidente Santos se reunirán en Washington mañana (jueves) para aprobar un plan de acción (...) con el objetivo de posibilitar que el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Colombia avance", dijo el responsable, que solicitó conservar el anonimato.

Estados Unidos y Colombia, que tienen pendiente de ratificación el TLC desde 2006, acordaron crear un "Plan de Acción sobre Derechos Laborales", según un comunicado de la Casa Blanca.

Ese plan "conducirá a un refuerzo de los derechos laborales en Colombia y a aclarar el camino para que el TLC avance en el Congreso", explicó el texto.

El TLC, firmado originalmente por los presidentes George W. Bush y Alvaro Uribe en noviembre de 2006, nunca fue ratificado por el Congreso estadounidense ante la oposición demócrata, que criticaba la situación de los derechos humanos y laborales en Colombia.

El Tratado podría aumentar las exportaciones estadounidenses en unos US$1.100 millones, según estimaciones oficiales y empresariales.

El 90% de las exportaciones colombianas entraban de hecho ya libres de aranceles a Estados Unidos bajo otro acuerdo, el de Preferencias Arancelarias Andinas (Atdpea), que sin embargo quedó interrumpido en febrero de este año por desaveniencias entre republicanos y demócratas.

Durante sus dos primeros años, el gobierno Obama no avanzó en las negociaciones con Colombia ni con Panamá ni Corea del Sur, lo que despertó la irritación de esos gobiernos aliados.