Busan, Corea del Sur. La política monetaria de China quedó fuera de una posible mención en el comunicado del G-20, pero el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, y el FMI mantuvieron la presión para que Pekín fortalezca su divisa.

Geithner señaló que un tipo de cambio más flexible en China es un elemento central y necesario para rebalancear la economía global.

El funcionario, que se refirió al asunto tanto en una carta a sus colegas del G-20 como en comentarios que realizó tras el encuentro en Corea del Sur, dijo que China planea una ambiciosa reforma para fortalecer su consumo doméstico de manera de no depender tanto de las exportaciones para crecer.

"Una parte necesaria de ese proceso de reforma y los líderes chinos lo saben y están comprometidos con esto, es retomar lo que llaman la reforma de su mecanismo de tipo de cambio", dijo Geithner en una rueda de prensa en la principal ciudad portuaria del país asiático.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn se unió a Geithner en señalar que el yuan, también conocido como renminbi, está muy débil.

"El FMI aún cree que el renminbi sigue sustancialmente subvaluado (...) incluso una revaluación del 20-25% no resuelve todos los desequilibrios y hay que hacer más, así que es solo parte del problema y todavía hay otros desequilibrios", dijo a periodistas.

Luego de permitir que el yuan se fortaleciera gradualmente durante tres años, desde unos 8,28 unidades por dólar de julio del 2005 a las 6,83 unidades de julio del 2008, las autoridades chinas virtualmente lo fijaron al dólar para ayudar a los exportadores a capear la tormenta financiera global ese año.

Pekín resistió la presión de los manufactureros y legisladores de los países occidentales para sacarle las cadenas al yuan y dejarlo apreciarse en línea con el robusto crecimiento económico del país.

Menos presión. En los últimos meses, Geithner suavizó la presión para que China se vuelque a un tipo de cambio más ligado a las fuerzas del mercado, sosteniendo que era "una decisión de China" hacerlo.

En abril pospuso un reporte del Tesoro estadounidense que había sido largamente anticipado sobre si China estaba manipulando su tipo de cambio, y en su lugar prefirió usar reuniones internacionales como las del G-20 para instar a China modificar su política.

Pero la eventual inacción del encuentro de líderes del G-20 programado para este mes en Toronto podría impulsar a algunos legisladores estadounidenses a reclamar sanciones comerciales contra China.

La crisis de deuda de Europa, que produjo una aguda caída del euro, bajó las expectativas del mercado sobre un eventual fortalecimiento del yuan en el corto plazo. Las operaciones futuras actualmente no indican que vaya a haber una apreciación del yuan en los próximos 12 meses.

Pero los funcionarios del Tesoro estadounidense quieren mantener el foco sobre el yuan, señalándolo como un factor clave del debate sobre el equilibrio, ya que muchos economistas no creen que pueda haber cambios en el desbalance financiero y comercial que no incluyan a la moneda china.

"Dentro del G-20 discutimos cómo el cambio que se está produciendo en Estados Unidos hacia un mayor ahorro debiera ser complementado por un crecimiento mayor de la demanda en Japón y en los países con superávit de Europa, y una expansión sostenible de la demanda privada, junto a una política cambiaria más flexible en China", dijo Geithner en un comunicado divulgado en Busan.

Pekín contestó que las naciones ricas deberían tomar "medidas efectivas" para abordar su crecimiento débil y sus problemas fiscales.

Luego de la reunión del G-20, la agencia oficial de noticias Xinhua citó al ministro de Finanzas de China, Xie Xuren, instando a las economías desarrolladas a "mantener la estabilidad básica de las principales monedas de reserva".

El funcionario pidió a los reguladores que mantengan su atención sobre los riesgos fiscales e inflacionarios, mientras se recupera el crecimiento, dijo Xinhua.