Algunos mecanismos de ahorro informal, como las tandas, consisten en dar dinero a un organizador cada cierto tiempo para guardarlo durante un determinado periodo, lo que denota que el deseo de ahorrar está presente (tal como han indicado diversas entidades); sin embargo, pasar del deseo a la acción es el verdadero reto, problema ante el que la domiciliación de pagos podría ser una opción en México.

La domiciliación es un sistema que permite al titular de una cuenta de cheques o tarjeta de débito autorizar mediante un formulario al banco para que cargue de forma automática a dicha cuenta los recibos o facturas de bienes, servicios, impuestos y contribuciones, según informa al respecto la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

El acuerdo de estos cargos podrá ser por una vez o por un periodo determinado y los recibos pueden estar a nombre del titular o de otra persona, pero la autorización de cargo automático sólo podrá darla el titular, por lo que además de los datos del formulario se le pedirá al titular de la cuenta que presente su identificación para poder dar de alta el trámite.

Avances y carencias. La domiciliación en México es una realidad desde el 2002 y, en sus más de 13 años en el país, el número de transacciones anuales ha pasado de 1.726.059, en el primer trimestre de ese año, hasta acumular 19 millones 702,197 transacciones en el segundo trimestre del 2015, según información del Banco de México.

Sin embargo, este avance se ha dado al momento de realizar pagos, y debido a los trámites y baja bancarización en el país aún se considera que tiene una baja penetración.

“El principal tema en países desarrollados es la facilidad con la que se puede hacer la domiciliación de pagos. Actualmente, aún nos encontramos con muchas trabas; si el cliente quiere domiciliar un gasto, se solicitan trámites presenciales, lo cual puede ser un obstáculo para que las plataformas tecnológicas exploten los beneficios de este servicio”, advierte Enrique Horcasitas, cofundador de ComparaGuru.com.

En Estados Unidos, ejemplifica, existen programas de domiciliación que a cada transacción realizada con una tarjeta de crédito se le redondea al siguiente cinco o cero más cercano. De esta manera, si hace una compra de 118 dólares, se redondea el gasto a 120 y esos dos sobrantes van a una cuenta de ahorro, e incluso existen programas que canalizan esos montos a instrumentos de inversión, lo que además ayuda a reducir y aprovechar el gasto hormiga.

Sin embargo, en un país en el que 40% de la población no ahorra (y 43.7% de los que sí, lo hace a través de mecanismos informales), el reto se halla principalmente en dos aspectos: la baja bancarización de la población y la falta de convicción de la gente por tomar esa decisión mensual, quincenal o semanal de separar una parte del ingreso para el mediano o largo plazo.

A pesar de estas dolencias, el avance de la domiciliación permite actualmente automatizar un gran número de servicios como el pago del agua, teléfono, Internet, celular, gas natural, colegiaturas, hipotecas, televisión por cable y Predial, entre otros.

Por otra parte, si usted lo que desea es ahorrar, la mayor parte de las entidades financieras ofrecen esquemas que descuentan de su nómina un pequeño monto ya sea quincenal o mensualmente.

Si quiere llevarlo a otro nivel, también puede hacer lo mismo con su administradora de fondos para el retiro (afore) e ir guardando desde ahora para su jubilación, y si ya va encarrerado, existen instrumentos de inversión como Cetesdirecto que funcionan con este modelo.

Arma de doble filo. A pesar de lo atractivo que puede ser domiciliar pagos, Horcasitas advierte que uno de los comportamientos frecuentes es perder visibilidad sobre el monto comprometido del ingreso mensual, ya que pueden ser muchos servicios cuyos pagos automatizados en conjunto pueden representar un gasto importante.

Asimismo, la cancelación de un servicio que está domiciliado se vuelve más compleja y quizá tarde uno o dos estados de cuenta en verse reflejado.

Por ello, el directivo recomienda ser muy ordenado y llevar un registro de cada servicio domiciliado, para saber qué tanto de su ingreso está comprometido al pago de estos servicios y no generar costos adicionales por impago. Es recomendable que sólo incluya los servicios básicos y dedique un rubro en su presupuesto a ello.