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El crecimiento de Brasil no logra fortalecerse
Domingo, Diciembre 9, 2012 - 17:00

Si bien existe coincidencia en que 2012 cerrará con una mejora inferior a 1%, el ministro Guido Mantega sigue firme en su expectativa de que el país se expandirá 4% en 2013 y 5% en 2014.

El ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, calificó de "decepcionante" al crecimiento del trimestre finalizado el pasado 30 de septiembre, después de un año de ingentes esfuerzos de su política económica, monetaria y fiscal tendiente a acelerar el ritmo de la recuperación del país para ponerlo en el camino de un fuerte crecimiento en 2013.

Si bien existe coincidencia en que 2012 cerrará con una mejora inferior a 1%, Mantega sigue firme en su expectativa de que el PBI del país se expandirá 4% en 2013 y 5% en 2014, confiando en el tirón que provocará el plan de infraestructuras y las reformas económicas a lo largo del próximo bienio.

A lo largo del último año y medio, Mantega resistió el embate de lo que él mismo bautizó como "guerra monetaria" de Estados Unidos que, a través de una emisión desenfrenada de dólares, ha tendido a valorizar excesivamente las monedas de los países emergentes, en este caso el real brasileño.

La moneda del principal país del Mercosur se devaluó alrededor de 20% en el último año, una forma de impulsar las exportaciones y alentar la tasa de inversión en la economía local, ayudada por una política de reducción de la tasa de interés del 12,5% hasta el actual 7,25%.

Como otros gobiernos de la región y asiáticos, Brasil ha sentido el impacto de la crisis económica y financiera mundial que ha ralentizado su tasa de crecimiento tras la recuperación de la gran recesión de 2009 que llevó al país y a los países emergentes a situaciones de fuerte recesión.

Mantega, quien comanda la economía brasileña desde el anterior gobierno del ex presidente Luiz Inacio "Lula" da Silva, ha tenido como objetivo sostener el empleo y el consumo interno como pilares del desarrollo, pero aún así no ha logrado revertir la tendencia bajista de la inversión y el ahorro interno.

De acuerdo con las estadísticas oficiales del Brasil, entre 2003 y 2008 la tasa de inversión conoció un período de expansión irregular pero bien marcado, pasando de un mínimo de 15,2% a un máximo del 20,6% entre extremos.

Pero desde 2009 hasta este año la línea de la evolución de la inversión muestra un sesgo declinante, y lo mismo ha ocurrido en el caso del ahorro interno que ha tocado este año su mínimo en casi una década.

El gobierno de Dilma Rousseff impulsa una política de reducción de impuestos laborales para las empresas, así como una fuerte ayuda crediticia sustentadas sobre la baja de las tasas de interés, en una clara búsqueda de incrementar la rentabilidad y la competitividad empresarias de cara a mejorar las exportaciones.

Al mismo tiempo, se tomaron medidas como la de reducir las tasas impositivas para alentar la compra de automotores nuevos lo cual, en parte, explica las mejoras habidas en las exportaciones argentinas de vehículos al mercado brasileño.

La depreciación del real también ha marchado en esta misma línea, pero así y todo la inversión industrial no repunta, algo que analistas y empresarios ven no como una falla de la política oficial sino como la consecuencia de la caída de los mercados internacionales que demandan menos y cierran, en muchos casos, sus puertas a las importaciones.

La fuerte ralentización de la economía brasileña en 2012 también puede observarse, aunque en menor medida, en casos como los de India, Rusia o China, los otros "tres grandes" integrantes de los denominado BRIC.

La economía india, por ejemplo, ha crecido a una tasa de 5,3% en el tercer trimestre frente a 5,5% del trimestre anterior, en tanto que Rusia también enfrenta una situación de ralentización pues sus exportaciones de commodities chocan con los límites del mercado mundial, como lo indica que su PBI creciera 2,9% en el tercer trimestre frente a 4% en el segundo.

En este contexto, que Mantega siga manteniendo sus expectativas de mejora para los próximos dos años se puede explicar, fundamentalmente, en la fortaleza del mercado interno y, sobre todo, en la que exhibe su sector de la construcción, más aún con las grandes obras previstas para las Olimpiadas y el Mundial de Fútbol.

En este marco, Brasil ha elaborado planes muy ambiciosos anunciados hace dos meses para construir grandes vías y autovías de circulación que pongan fin al cuello de botella de su infraestructural vial, a través de concesiones a grandes empresas privadas para que construyan los nuevos caminos.

En estos planes también se incluyen la edificación de nuevos aeropuertos y su gestión, el conjunto de los cuales totalizan una inversión de aproximadamente US$65.000 millones.

Los frutos de esta combinación de iniciativas de orden monetario, crediticio, fiscal y de política económica, junto con el mantenimiento de una inflación moderada de 5,4% y en descenso respecto a 6,5% alcanzado en 2011, habrán de evaluarse a lo largo del próximo año, cuando pueda verse más claramente si este esfuerzo consigue su objetivo de superar los límites que impone la crisis mundial al desarrollo de las naciones emergentes.

Autores

Télam