Pekín. El crecimiento de China se aceleró hasta el 7,5% durante el segundo trimestre del año, una décima más que en el primero, lo que indica que las políticas de estímulo del gobierno han surgido efecto y han contrarrestado el enfriamiento del mercado inmobiliario.

La cifra, publicada por la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS), rompió la tendencia a la baja de los últimos nueve meses, después de que en 2013 cerrara con un crecimiento del 7,7% de media, el más bajo de los últimos 14 años.

Así, China consiguió que su economía repuntara en medio de su programa de reformas estructurales, muy dolorosas para las industrias que tradicionalmente han tirado del carro de la segunda economía mundial, y ante la evidente caída del mercado inmobiliario del país.

"Las políticas que ha llevado a cabo el Gobierno han sido muy efectivas: bien enfocadas y coordinadas para impulsar el crecimiento", decía hoy el portavoz de la NBS, Sheng Laiyun, al presentar los datos.

Sheng se refiere al llamado por los analistas como "mini-plan" de estímulo económico que se anunció en abril, que consistió en la extensión de la rebaja de impuestos para las pequeñas empresas y el aumento de la inversión en ferrocarril y en rehabilitación de viviendas.

Además, el Banco Popular de China (PBOC, central) redujo el coeficiente de caja de los bancos pequeños y medianos del país -los que financian precisamente las pequeñas empresas- y cambió la forma de calcular de la proporción entre préstamos y depósitos, algo que inyectó más liquidez en el sistema.

Gracias a estas medidas, China logró alcanzar la simbólica cifra del 7,5% de crecimiento del PIB, la tasa que el mismo primer ministro del país, Li Keqiang, puso como referencia y como meta a principios de 2014 para este año.

"Parece que por ahora el gobierno lo está gestionando bien: permite que el mercado inmobiliario se ajuste gradualmente mientras lleva a cabo estímulos para compensar esta caída", dijo a Efe el profesor de Economía y Finanzas de la Escuela de Negocios China-Europa (CEIBS), Xu Bin, quien considera que el país asiático alcanzará tal objetivo de crecimiento en 2014.

En los próximos meses, Xu espera que la tendencia de la economía china siga los mismos pasos: con factores que aumentarán la presión a la baja pero que intentarán compensarse con "pequeños" estímulos.

De hecho, los datos del banco central chino mostraron ayer que los préstamos bancarios y la oferta de dinero en el país se situaron en niveles récord en junio, lo que indica que las autoridades seguirán con la tendencia actual.

"Que los estímulos sean más contundentes en la segunda mitad del año dependerá del grado de ajuste que sufra el mercado inmobiliario", señaló al respecto el académico del CEIBS, quien considera que, en cualquier caso, el gobierno chino "será prudente y solamente lo hará en caso de que sea absolutamente necesario".

Las ventas de vivienda en China cayeron un 6,7 por ciento durante el primer semestre en comparación con el mismo periodo de 2013 y más de la mitad de ciudades del país están registrando bajadas en los precios del sector, algo que sin duda contribuye a la desaceleración de la segunda economía mundial.

Lo que se desconoce es qué suelo mínimo de crecimiento están dispuestos a aceptar en Pekín, ya que, por un lado, Li Keqiang ha asegurado que la prioridad no es tanto el crecimiento económico sino la creación de empleo, mientras que otros altos cargos a nivel ministerial han hecho hincapié en este mínimo del 7,5%.

"Sin duda alguna el segundo semestre del año seguirá siendo complicado, estamos en un periodo crucial de nuestro desarrollo y esto lleva, inevitablemente, a ajustes dolorosos en los sectores tradicionales y en el mercado inmobiliario", resumió hoy Sheng ante los periodistas.