Asunción. A pesar de que no se contempla aumento en las remuneraciones, la masa salarial sube levemente como consecuencia del crecimiento vegetativo en la fuerzas públicas (policías y militares) y por la aplicación de la nueva matriz a otras entidades.

La nueva matriz salarial se aplica actualmente a 23 entidades públicas y el próximo año abarcará a 41, de las 93 instituciones que integran el Presupuesto General de la Nación.

Esta figura, que introduce en el sueldo el 70% de las bonificaciones y otros beneficios, termina duplicando y hasta triplicando los ingresos de los funcionarios.

Además se vuelve a contemplar el pago a los funcionarios de hasta dos gratificaciones o premios equivalentes a un mes de sueldo de la nueva matriz, también conocidos popularmente como aguinaldos extras.

Los datos del Ministerio de Hacienda indican que la relación servicios personales/ingresos tributarios se reduce de 78% a 72%, en otras palabras, hoy, de cada G. 100 que recaudan destinan G. 78 a cubrir salarios, pero el año venidero utilizarán menos, G. 72, una cifra que sigue siendo alta.

A modo de ejemplo, el 95% de la mayor recaudación de impuestos obtenida en los últimos cinco años (2010-2015), casi G. 8 billones (US$ 1.481 millones) fueron absorbidos por los incrementos salariales, que deja muy poco margen para financiar otras prioridades del Estado.

El Ejecutivo considera que ante este panorama es necesario avanzar en un proceso de contención del gasto salarial en términos nominales, haciendo que el peso relativo del mismo en los ingresos empiece a disminuir mediante una serie de reformas que permita la profesionalización del servicio público.

El presupuesto 2015 cuenta con 287.937 cargos, distribuidos entre la administración central y entidades descentralizadas.

Este año la cantidad de cargos aumentó 7.315 con respecto al año pasado y para el siguiente ejercicio, según la propuesta del Ejecutivo no alcanzan 1.000 los nuevos cargos y vinculados principalmente a las fuerzas públicas.

El proyecto de presupuesto 2016, aunque congela gastos y da señales de austeridad mantiene la misma estructura en la que los salarios continúan quedándose con la mayor parte de los impuestos.