Santiago. Horas después que el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, se congratulaba por haber logrado "sacar adelante la Reforma Tributaria más compleja de los últimos 30 años en Chile", sectores oficialistas comenzaron a cuestionar el acuerdo entre el gobierno y los partidos de la derecha.

La presidenta Michelle Bachelet respaldó ese acuerdo, indicando que era una adecuada forma de llegar a consensos entre todas las fuerzas políticas del país.

Pero el Partido Comunista (PC), la Izquierda Ciudadana (IC) y el Movimiento Amplio Social (MAS), que integran la Nueva Mayoría, informaron que el protocolo de acuerdo alcanzado entre el gobierno y la derecha "no les resulta vinculante y se encuentran estudiando las medidas para definir su postura en el tercer trámite legislativo".

Esos partidos, que integraron a la Nueva Mayoría para apoyar el programa de la presidenta Michelle Bachelet, se quejaron de que no fueron debidamente informados sobre "las tratativas con la derecha ni fuimos parte de las conversaciones".

La Reforma Tributaria fue aprobada primero en la Cámara de Diputados y luego en la Comisión de Hacienda del Senado, pero ahora debe volver a debate de los diputados antes de que se presente en la sala del Senado para su aprobación definitiva antes de convertirse en ley.

En los próximos días, el gobierno deberá esclarecer los verdaderos alcances que tendría el acuerdo con los senadores de derecha, a fin de evitar una división en las filas de la Nueva Mayoría, lo cual sería perjudicial para el proceso de reformas que se propone el programa de gobierno de la presidenta Bachelet.

En esa Comisión de Hacienda, senadores de varios partidos de la Nueva Mayoría, como el Socialista, la Democracia Cristiana y Por la Democracia suscribieron un acuerdo con la derechista Alianza por Chile, formada por los partidos Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente (UDI), y modificaron el proyecto de reforma sin contar con los otros partidos que forman ese conglomerado: PC, IC, MAS y el Partido Radical.

Esos cuatro partidos plantearon que el nuevo ciclo social y político, que ha iniciado Chile con la Nueva Mayoría, requiere buscar el mejor mecanismo para cumplir con los objetivos primordiales del programa de Bachelet y, para ello, insistirán en la necesidad de apegarse y cumplir "al pie de la letra" las reformas prometidas.

Por otro lado, el presidente de la Cámara de Diputados, el democratacristiana Pablo Lorenzini también criticó el acuerdo y puso en duda que "los ajustes introducidos al proyecto de Reforma Tributaria permitan recaudar los US$8.200 millones".

Esta molestia fue creciendo durante la mañana y hoy se sumaron las diputadas comunistas Karol Cariola y Camila Vallejo, quienes, con tono más severo, anunciaron que pidieron una reunión con el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, para esclarecer los cambios negociados con la derecha.

"Esto reedita la política de los consensos, no nos parece bien el acuerdo de manos arriba", dijo Cariola, en referencia al acuerdo del gobierno con la oposición derechista y recordando que esa era la forma cómo se relacionaban los partidos antes de formarse en el 2013 la Nueva Mayoría, que lidera Bachelet.

También el diputado independiente y ex dirigente estudiantil Giorgio Jackson se plegó a los reparos: "El gobierno traicionó su programa. Y lo peor es que luego de discutir la reforma en la Cámara de Diputados, se negocia un acuerdo con la derecha donde participan cinco senadores de la Nueva Mayoría".

Para contener el malestar, asesores del Ministerio de Hacienda llegaron al Congreso para conversar con parlamentarios, pero la molestia ha seguido presente.

En medio de esta controversia, aparecieron unas declaraciones del expresidente Sebasitán Piñera en España criticando el acuerdo entre el gobierno y la oposición.

Algunos diputados del Partido Renovación Nacional, de derecha, advirtieron que no aprobarían la reforma en tercer trámite porque tampoco fueron consultados, mientras José Manuel Edwards y Alejandro Santana, de ese partido, dejaron su voto en suspenso.

En la misma línea, los representantes del Grupo Amplitud, que renunciaron a Renovación Nacional, anunciaron que no apoyarán los ajustes introducidos por el gobierno y el grupo de senadores.

"Lo coherente es votar en contra", dijo la senadora Lily Pérez, líder de Amplitud.

En la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), aunque la mayoría de sus legisladores se alineó tras el acuerdo, hubo importantes disidencias, como la del ex senador y líder histórico de ese partido, Jovino Novoa, desechó el protocolo firmado por varios de sus colegas con el gobierno.

Sin embargo, esta tarde, el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, dijo que el acuerdo alcanzado para avanzar en la tramitación del proyecto de Reforma Tributaria mantiene los objetivos originales que se plantearon respecto a la iniciativa y aseguró que permitirá dinamizar el crecimiento económico.

Entre ellos, la eliminación del Fondo de Utilidades Transables (FUT), que ha permitido a las empresas sólo pagar impuestos por las ganancias declaradas y no las reales; la subida de los impuestos a las grandes empresas del 20% actual al 27%, subiendo 2% a la propuesta original; y que se recaudará de forma permanente los 8.200 millones de dólares.

"Lo que hemos hecho es armar un acuerdo unánime en la Comisión de Hacienda del Senado para que Chile tenga una reforma tributaria implementada el 2014, sustentable en el tiempo y avance en una mejora de la distribución del ingreso en Chile", precisó el ministro.

Sin embargo, en los próximos días, el gobierno deberá esclarecer los verdaderos alcances que tendría el acuerdo con los senadores de derecha, a fin de evitar una división en las filas de la Nueva Mayoría, lo cual sería perjudicial para el proceso de reformas que se propone el programa de gobierno de la presidenta Bachelet.