Ciudad de México, Excelsior.com.mx. Ya pasó lo peor para la economía mexicana, incluso existen bases para que se dé un mejor desempeño de la actividad económica nacional, afirmó Jonathan Heath, vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Sin embargo, advirtió que, pese a la mejor expectativa, continúa expuesta a riesgos, principalmente externos, entre los que destacó los efectos negativos de los vaivenes del ciclo económico internacional, el cual podría ser afectado por los conflictos geopolíticos.

“Salvo que enfrentáramos otra recesión externa, que es algo que sí nos debe preocupar, creo que, en principio, se están sentando las bases para un mejor desempeño hacia adelante… Esperemos que no haya una sorpresa negativa, fuera de eso ya ha pasado lo peor”.

Sostuvo que la economía tendrá un mejor desempeño durante la segunda mitad de 2014 y confió en que, de no haber sorpresas negativas, alcanzará tasas de crecimiento de por lo menos cuatro por ciento o más en los próximos años.

Factores positivos. Durante su exposición explicó que la incipiente recuperación de la economía mexicana se debe o explica por varios factores, entre los que destacan, en lo externo, el impulso que le da la recuperación de EU; y en lo interno, la evolución favorable de las exportaciones no petroleras, del consumo y la inversión.

Según Heath, todos los componentes del Producto Interno Bruto del tercer trimestre van a contribuir de manera positiva al crecimiento del indicador, pues de acuerdo con la información disponible, no hay hasta ahora uno solo de ellos que traiga un signo negativo, lo que fortalece la expectativa de recuperación.

No obstante, pese a que vislumbra un escenario más favorable, el IMEF disminuyó en 0.5 puntos porcentuales su estimación de crecimiento de 2014, al ajustarlo a 2,55% en julio, desde 2,6% pronosticó el mes inmediato anterior.

Heath atribuyó el magro crecimiento económico alcanzado por el país hasta este momento al efecto negativo de la reforma hacendaria aprobada por el Congreso de la Unión y de las disposiciones fiscales que entraron en vigor el 1 de enero pasado y que consisten básicamente en el alza de tasas impositivas, las cuales afectaron la inversión y el consumo.