México. Unos 12 millones de mexicanos radicados fuera de su país, prácticamente en Estados Unidos, generan remesas por más de US$22.000 millones anuales, a pesar de las adversidades que sortean en países ajenos a su origen, como son la discriminación y la violencia.

De acuerdo con fuentes consultadas por Xinhua, en el marco del Día Internacional del Migrante, que se celebra este martes, esa cifra representa aproximadamente el 10% de la población nacional.

Las personas migrantes del país contribuyen enormemente a sus comunidades de origen y destino. Tan sólo en 2011, México captó US$22.802 millones en remesas, posicionándolo como el tercer país receptor de remesas en el mundo, tras La India y China, de acuerdo con cifras del Pew Hispanic Center (2012).

Pero si bien las remesas pueden ser un apoyo a las familias en comunidades de origen, por sí mismas no generan desarrollo económico ni social, señaló la experta Lorena Guzmán Elizalde, de la organización de apoyo a migrantes Oxfam México.

En su página electrónica, la coordinadora de Migración y Desarrollo de esa institución independiente señaló que "para la mayoría de las personas migrantes es difícil y doloroso separarse de sus comunidades y su gente, pero lo es aún más cuando se enfrentan a dificultades económicas y sociales, discriminación y diversas violaciones a sus derechos en ambos lados de la frontera".

"En esta fecha tan importante es indispensable reflexionar sobre cómo podemos replantear el modelo económico y social en México que obliga a millones a migrar como única alternativa de bienestar para estas personas y sus familias, y a hacer del derecho de todos a tener oportunidades, a progresar, a viajar, a una vida mejor, a las leyes sin prejuicios y a la dignidad, una realidad", expresó Guzmán Elizalde.

La experta en temas psicosociales y desarrollo con población migrante y refugiada a nivel nacional e internacional consideró que "la población mexicana tiene derecho a no migrar" y agregó que, en razón de ello, se busca impulsar programas destinados a generar alternativas de vida en el país para la población que está en riesgo de abandonar sus comunidades.

Lo anterior, por las condiciones de pobreza que enfrentan, así como vincular a los migrantes mexicanos que están en Estados Unidos con sus comunidades en México, destaca la también maestra en Migración, Salud Mental y Cuidados Sociales por la Universidad de Kent, en el Reino Unido.

En tanto, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dan cuenta que la migración mexicana hacia Estados Unidos parece haber llegado "a un punto muerto" ya que en el anterior bienio comenzó a disminuir y podría haberse invertido, por lo que el saldo migratorio es prácticamente de cero.

A pesar de ello, los mexicanos representan el 28,2 % de todos los migrantes radicados en territorio estadounidense, dado que se sextuplicaron en las pasadas tres décadas: en 1980 sólo eran dos millones y subieron a los actuales 12 millones, indica la misma fuente.

Con motivo del Día Internacional del Migrante, el Inegi cita la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOF), según la cual en el periodo 2006-2011 se observa una tendencia paulatina a la baja de la emigración internacional, decreciendo de 144 hasta 39,4 por cada 10.000 residentes durante este periodo, lo que representa el nivel histórico más bajo para este indicador.

En cuanto a la migración interna, el Inegi señala que ha disminuido, ya que sólo el 3,4% de la población total del país (que es de 112 millones 336.538, según el Censo Nacional de Población y Vivienda más reciente realizado en 2010) vive en un estado distinto a su lugar de origen, contra el 4,9% registrado en 1990.

A su vez, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) destacó que es necesario fomentar el trato digno a las personas en tránsitoy erradicar actitudes xenofóbicas, racistas y otras formas de discriminación.

El organismo defensor de los derechos humanos del país resaltó, en un comunicado, que la condición migratoria de una persona no debe impedir el goce de sus derechos más elementales reconocidos en leyes nacionales e internacionales.

Para la CNDH, se deben reorientar las políticas públicas con el propósito de que los migrantes que transitan por el país puedan acceder efectivamente a sus derechos humanos, como salud, educación, identidad, justicia y seguridad pública.

Los migrantes con frecuencia se exponen a riesgos que ponen en peligro su vida, ya que viajan en condiciones de vulnerabilidad, en camiones de carga o trenes, sin agua, sin comida o vestimenta adecuada para soportar altas temperaturas y las inclemencias del tiempo, refirió la institución.

Con el fin de dar apoyo a los migrantes nacionales y extranjeros, la CNDH realizó, de enero a noviembre pasados, 1.259 visitas a estaciones migratorias, y atendió a 34.115 migrantes en todo el país.

Además, realizó 539 visitas a casas o albergues para migrantes, en los que atendió a 19.050 migrantes, y realizó ante las autoridades competentes, 6.511 gestiones en favor de migrantes detenidos.

En el mismo contexto del Día Internacional del Migrante, el gobierno federal refrendó su voluntad de combatir la corrupción que afecta a los migrantes nacionales y extranjeros.

El secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, dijo a los periodistas que la migración es un derecho humano, pero es más el respeto a su integridad y seguridad, por lo que se comprometió a que en este nuevo gobierno se buscará reducir los riesgos de ese sector de la población.